Más de 120.000 aficionados, según la Delegación del Gobierno, llenaron la Plaza de Cibeles el lunes pese al nivel de riesgo alto activado por la Comunidad de Madrid. La multitud, equipada con abanicos y paraguas, esperó una hora extra por el retraso del vuelo de la selección tras su victoria en el Mundial de Estados Unidos, México y Canadá.

La asistencia masiva revela cómo el éxito deportivo genera cohesión social inmediata, superando tanto las alertas climáticas como los contratiempos logísticos. Canciones de Quevedo, Nino Bravo y David Bisbal mantuvieron el ánimo mientras la caravana recorría el trayecto desde Moncloa hasta Cibeles.
Este episodio confirma que el fútbol español sigue siendo un catalizador de identidad colectiva capaz de movilizar a la ciudadanía incluso en condiciones adversas, un fenómeno que se repite cada vez que la selección devuelve ilusión al país.
