La salida de Rudi García de Bélgica eleva a 16 el número de directores técnicos que no continuarán tras el Mundial disputado en Estados Unidos, México y Canadá. El francés, de 62 años, finaliza un ciclo de año y medio tras la eliminación en octavos ante España, futura campeona. Esta cifra refleja el impacto inmediato de los resultados en la estabilidad de los proyectos nacionales.
Las salidas se produjeron en distintas fases. Sabri Lamouchi fue destituido tras una derrota inicial por 5-1 ante Suecia. La fase de grupos provocó las renuncias de Steve Clarke, Miroslav Koubek, Hong Myung-bo y Marcelo Bielsa, además del acuerdo mutuo con Jamal Sellami en Jordania. La ronda de dieciseisavos sumó las marchas de Sebastián Beccacece, Ronald Koeman y Julian Nagelsmann. En octavos, Zlatko Dalić, Pape Thiaw, Carlos Queiroz, Roberto Martínez y Javier Aguirre también dejaron sus cargos. Completan la lista Didier Deschamps y el propio García.

Este alto nivel de rotación evidencia cómo el rendimiento en un solo torneo redefine las estructuras federativas. Equipos que cumplieron expectativas mínimas optaron por cambios preventivos, mientras que selecciones con crisis internas aceleraron decisiones ya planificadas. El fenómeno no se limita a selecciones modestas: potencias como Alemania, Países Bajos y Francia también registraron bajas significativas, lo que indica que el Mundial actúa como catalizador de reevaluaciones estratégicas en todo el espectro del fútbol internacional.
