Abel Balderstone Roumens, nacido en Ullastrell en el año 2000, representa un caso singular dentro del pelotón español. Hijo de padre británico y madre de ascendencia francesa, el corredor del Caja Rural ha combinado desde su infancia dos culturas que influyen directamente en su forma de entender el deporte. Su padre, John Mark Balderstone, llegó a Cataluña procedente del condado de Lancashire para trabajar como profesor de inglés y transmitió a sus hijos el gusto por la bicicleta.
El corredor ha declarado en varias ocasiones que su objetivo más ambicioso sería ganar una etapa en una gran vuelta. Aunque reconoce que esa posibilidad le parece todavía lejana, su progresión en los últimos dos años indica que el equipo modesto donde milita podría ofrecerle oportunidades en fugas selectivas durante el Tour de Francia.
Orígenes familiares y primeros pasos
La familia Balderstone mantuvo siempre el vínculo con el Reino Unido. El abuelo paterno procedía de Lancashire, donde el apellido se pronuncia con una vocal adicional al inicio. Esta herencia explica el acento y las costumbres que Abel conserva en su entorno personal. Su hermano mayor fue el primero en incorporarse al grupo ciclista local, mientras que Abel esperó hasta los doce años para comenzar a entrenar de forma regular.
Tras pasar por el club de Terrassa y después por el equipo vinculado a Alejandro Valverde, Balderstone definió su camino profesional con claridad. A los dieciocho años ya se había hecho un tatuaje en la muñeca derecha que representa una bicicleta rodeada de redes infinitas, símbolo de su determinación por alcanzar el nivel élite.

Lesiones, títulos y consolidación
Una lesión de rodilla mantuvo al catalán siete meses apartado de la competición en 2023. Su regreso en 2024 coincidió con la victoria en la Clásica Terres de l’Ebre, donde mostró por primera vez el tatuaje que lleva en el brazo. Ese mismo año comenzó a destacar en pruebas de mayor nivel, aunque siempre dentro de las limitaciones que impone un equipo de estructura media.
En 2025 se proclamó campeón nacional de contrarreloj en Sierra Nevada. El perfil del recorrido se ajustaba a sus características de escalador con buena capacidad aerodinámica. Unos meses después terminó decimotercero en la clasificación general de la Vuelta a España, resultado que le situó como el mejor corredor español de la prueba.
La amistad con Jaume Guardeño
Durante los entrenamientos compartidos en Barcelona, Balderstone coincidió con Jaume Guardeño, ciclista alicantino que estudiaba Fisioterapia en la capital catalana. Ambos se convirtieron en compañeros habituales de ruta. El 2 de abril de este año, Guardeño sufrió un accidente al chocar contra un coche tras tropezar con una piedra. Desde entonces permanece ingresado en la Clínica Guttmann.
Balderstone ha manifestado que el percance de su amigo permanece presente en cada salida. El corredor del Caja Rural ha decidido dedicar su última temporada en el equipo a rendir homenaje a esa relación, a pesar de contar con contrato en vigor hasta 2026.
El salto al equipo UAE en 2027
El corredor ya tiene un acuerdo verbal para incorporarse al UAE Team Emirates a partir de 2027. Esta transición representa un cambio significativo de estructura y objetivos. En su actual formación, Balderstone debe asumir roles de apoyo en la mayoría de las carreras, mientras que en el equipo emiratí dispondría de mayores recursos para desarrollar su potencial en etapas de montaña.
El paso de un conjunto modesto a una escuadra de primer nivel también plantea desafíos de adaptación. El ciclista ha señalado que su prioridad sigue siendo mantener la constancia y evitar nuevas lesiones que interrumpan su evolución.
El tatuaje con la frase “Keep Fighting” resume la actitud que Balderstone ha mostrado ante las dificultades. Tanto las limitaciones físicas como las exigencias tácticas de un equipo que compite en inferioridad numérica han contribuido a forjar una trayectoria marcada por la perseverancia más que por los resultados inmediatos.
