Eduardo Dimarco, hincha de Junín, llevó agua bendita desde Luján al Mercedes-Benz Stadium y la arrojó al campo durante la semifinal del Mundial 2026 contra Inglaterra. Argentina atravesaba un momento crítico con el marcador en contra y sin ideas claras en ataque. Tras el gesto, el equipo de Scaloni reaccionó con dos goles en los minutos finales.

Enzo Fernández igualó con un potente disparo desde fuera del área y Lautaro Martínez cerró el 2-1 de cabeza en el descuento. El ritual de Dimarco se suma a otras cábalas que acompañan al fútbol argentino en instancias decisivas, donde la creencia actúa como factor psicológico adicional en contextos de alta presión.
Con este resultado, Argentina eliminó a Inglaterra y se clasificó a la final del domingo 19 de julio contra España, que venció 2-0 a Francia en la otra semifinal. El episodio confirma cómo elementos simbólicos pueden coincidir con cambios de dinámica en partidos de eliminación directa.
