Con apenas 15 años, Alan Cadavid Rusenov ha consolidado su posición entre los mejores lanzadores de martillo de España. Vecino de Buceleiras en la parroquia de Bugallido, en Ames, el joven atleta cerró una temporada que lo sitúa como tercero por federaciones, quinto en el Campeonato de España sub-16 al aire libre, cuarto en el Nacional de lanzamientos largos de invierno y campeón gallego de su especialidad. Estos resultados reflejan una progresión constante que va más allá de marcas puntuales y apunta a una regularidad sostenida a lo largo del año.
Inicio en el atletismo y primeras marcas
La relación de Alan con el martillo comenzó hace tres años tras unas jornadas de puertas abiertas en Ames Atletismo. Animado por un profesor de Educación Física, probó varias disciplinas antes de centrarse en el lanzamiento. El primer intento superó los 23 metros y generó una sensación inmediata de afinidad con el movimiento giratorio y la liberación final del implemento. Desde entonces, la técnica se convirtió en el eje de su entrenamiento y en la base de su actual rendimiento.
La consistencia ha sido clave. Durante toda la temporada ha lanzado por encima de los 50 metros en competiciones oficiales, lo que demuestra un control técnico y físico que no depende de condiciones puntuales. Esta regularidad resulta especialmente relevante en una disciplina donde la coordinación entre velocidad angular y momento de suelta determina el resultado final.

Superar la distancia y la falta de medios
El curso pasado supuso un reto adicional cuando su familia se trasladó temporalmente a Sligo, en el noroeste de Irlanda. Sin pista reglamentaria, sin entrenador presencial y sin martillo oficial, Alan improvisó un método de entrenamiento basado en un saco de arena con asa para practicar la rotación y en ejercicios enviados por su entrenador gallego. La adaptación permitió mantener la forma física y la memoria muscular hasta su regreso a Galicia.
Antes de volver, consiguió varias semanas de entrenamiento en un centro irlandés de lanzamientos. Esa experiencia culminó con el subcampeonato de Irlanda por escuelas representando a su instituto. El episodio muestra cómo la capacidad de adaptación puede convertirse en un factor de desarrollo cuando las condiciones habituales desaparecen temporalmente.
Resultados en el Campeonato de España
En el Campeonato de España celebrado en La Nucía, Alan llegó con la séptima mejor marca de los participantes y finalizó en quinta posición, rozando el podio. Aunque expresó cierta decepción por no haber alcanzado el tercer puesto, la marca obtenida confirmó que su progresión se mantiene dentro de los márgenes esperados para su categoría. El análisis posterior de la competición reveló que pequeños ajustes en la fase de impulso podrían haber mejorado aún más el resultado.
Entrenamiento actual y sensaciones del lanzamiento
En la actualidad entrena tres días por semana en las instalaciones de Ventín bajo la supervisión de Bruno García. El trabajo se centra tanto en la mejora técnica como en el desarrollo de la fuerza específica necesaria para aumentar la velocidad de salida del martillo. Alan describe el momento del lanzamiento como una liberación progresiva de adrenalina que culmina cuando el implemento vuela, una sensación que combina control corporal y observación del resultado.
Compaginación con los estudios musicales
Además del atletismo, Alan cursa segundo de enseñanzas profesionales de tuba en el Conservatorio Profesional de Música. En septiembre comenzará cuarto de ESO en el IES Antonio Fraguas de Santiago. Su experiencia indica que una agenda cargada favorece la organización del tiempo, mientras que los periodos sin actividad tienden a generar mayor dispersión. Esta doble dedicación exige una planificación rigurosa que ya está preparando para una posible intensificación futura del entrenamiento.
Perspectivas de futuro y objetivos
Si su progresión continúa, los entrenamientos pasarán de tres a cinco días semanales, lo que obligará a tomar decisiones sobre la distribución de esfuerzos. Por ahora, Alan se inclina por cursar el bachillerato científico, aunque aún no ha definido la especialización universitaria. Su objetivo deportivo principal sigue siendo alcanzar los Juegos Olímpicos, meta que considera un sueño realizable si mantiene la actual línea de trabajo y adaptación.
El caso de Alan ilustra cómo la combinación de talento temprano, capacidad de adaptación y disciplina en dos ámbitos distintos puede generar trayectorias sostenibles en el deporte de alto rendimiento. Los próximos años determinarán hasta qué punto esa combinación se traduce en resultados internacionales de mayor nivel.
