Alberto Ávila ha anunciado su retirada del atletismo de competición después de trece años dedicados al alto nivel. El atleta paralímpico madrileño, de 33 años, pone fin a una trayectoria marcada por cinco Mundiales, un subcampeonato de Europa, medallas en los Campeonatos de España absolutos de 100 y 200 metros y varios récords nacionales en 60, 100, 200 y 400 metros.
Ávila explica que la decisión responde al desgaste físico y a la pérdida de motivación necesarias para seguir compitiendo al máximo nivel. Tras años de entrenamientos, viajes y lesiones, considera que continuar supondría prolongar una etapa que su cuerpo ya no puede sostener en las mismas condiciones. Prefiere marcharse con la cabeza alta antes que competir por inercia.

Una carrera que cambia de escenario
Entre las cuentas pendientes de su carrera queda su ausencia en los Juegos Paralímpicos de París 2024, una experiencia que reconoce que todavía le duele. El madrileño admite que no haber logrado esa clasificación tuvo un impacto mayor del esperado, aunque no permite que ese episodio defina el balance de una trayectoria construida sobre resultados, resistencia y visibilidad.
La retirada deportiva llega después de una etapa de gran exposición pública. Ávila se convirtió recientemente en el primer concursante con discapacidad de Supervivientes, aunque tuvo que abandonar el programa por recomendación médica. Su popularidad, con más de un millón de seguidores en redes sociales, ha ampliado el alcance de su mensaje sobre el deporte y la discapacidad.
El atleta no abandona la actividad física ni su labor de divulgación. Mantendrá activo el canal de YouTube Cojo por el Mundo, proyecto con el que busca cuestionar los estigmas asociados a la discapacidad y transformar la percepción social en distintos países. También prepara nuevas aventuras deportivas. Su salida de la pista, por tanto, no representa una ruptura con el deporte, sino el paso hacia un papel distinto: menos centrado en competir y más orientado a explorar, comunicar y abrir camino.
