El alcalde independentista de Manacor, Miquel Oliver, ha autorizado la instalación de una pantalla gigante en la plaza Ramon Llull para que los vecinos sigan la final del Mundial entre España y Argentina. La medida, solicitada por el PP y respaldada por la mayoría de los casi 50.000 habitantes, se adoptó de forma discreta tras meses de mensajes hostiles del edil contra España.

Oliver, quien en redes calificó a España como “puta España de mierda” y retiró la foto del Rey de un despacho municipal, ha cedido a una demanda ciudadana que incluye a familias de origen magrebí deseosas de apoyar a Lamine Yamal. El gesto revela cómo los grandes eventos deportivos pueden imponerse incluso a la retórica separatista más dura cuando existe un amplio consenso vecinal.
La decisión municipal, tomada sin publicidad en redes, confirma que la presión popular en localidades medianas obliga a priorizar el interés colectivo por encima de la ideología personal de sus representantes.
