El cuadro masculino del US Open 2026 ha perdido muy pronto buena parte de sus referencias y ha quedado dividido en dos realidades. Por una parte, una zona alta abierta a resultados poco previsibles; por otra, una mitad baja que concentra a varios de los supervivientes más acreditados y que coloca a Carlos Alcaraz, vigente campeón, ante una ruta especialmente exigente. Las eliminaciones de Novak Djokovic, Taylor Fritz, Flavio Cobolli, Felix Auger-Aliassime y Alex de Miñaur han alterado el reparto de poder antes de los octavos de final.

Una defensa con acento estadounidense
El primer rival de Alcaraz en octavos será Tommy Paul, un cruce que añade presión ambiental a la dificultad deportiva. El estadounidense conoce bien las condiciones de pista dura, cuenta con el apoyo del público neoyorquino y representa el inicio de una posible secuencia de adversarios locales para el español. Si el número uno del torneo supera ese examen, el siguiente nombre que asoma es Ben Shelton, aunque el estadounidense deberá resolver antes una eliminatoria de riesgo ante Stefanos Tsitsipas, revitalizado tras una temporada irregular.
La perspectiva de una semifinal contra Frances Tiafoe completa un itinerario que podría convertir la defensa del título en una confrontación sostenida con el tenis anfitrión. Tiafoe, duodécimo cabeza de serie, tiene antes un choque de enorme entidad frente a Daniil Medvedev. El ruso, octavo favorito, es junto a Alcaraz el único jugador aún en competición que sabe lo que significa levantar el trofeo en Nueva York. Ese dato importa: en un cuadro desordenado, la experiencia en partidos de máxima tensión puede pesar más que la posición de salida.
Las caídas que desfiguraron el torneo
La ausencia de Jannik Sinner, campeón en 2024 y finalista en 2025, ya había rebajado la densidad competitiva antes del arranque. Después llegó la eliminación de Djokovic ante el argentino Mariano Navone. El serbio, a sus 39 años, volvió a evidenciar las dificultades físicas que le plantean el calor y la humedad de Nueva York, condiciones que le han provocado vómitos y calambres. Su derrota no es solo un resultado impactante: elimina a un jugador capaz de elevar su rendimiento conforme avanza un Grand Slam.
También cedieron Auger-Aliassime, cuarto cabeza de serie y semifinalista en 2025, frente a Karen Khachanov, y De Miñaur, séptimo, ante Botic Van de Zandschulp. Fritz dejó escapar una ventaja de dos sets contra Francisco Cerúndolo, mientras Cobolli, sexto favorito, quedó fuera en la misma jornada. A esos tropiezos se suman los de Arthur Fils, Rafa Jódar y Brandon Nakashima, jugadores que no trasladaron a Nueva York el nivel mostrado durante la gira previa.
La parte alta ofrece una oportunidad inédita
Alexander Zverev aparece como la figura de mayor rango en la zona superior, pero su recorrido hasta la tercera ronda ha dejado señales contradictorias. El campeón de Roland Garros ha necesitado diez sets y cerca de diez horas de juego para superar a Lorenzo Sonego y Quentin Halys. Su siguiente desafío ante el chileno Alejandro Tabilo no admite una lectura automática: Zverev parte como favorito por jerarquía y experiencia, aunque el desgaste acumulado puede modificar la relación de fuerzas en un torneo condicionado por la exigencia física.
Si el alemán no confirma ese pronóstico, el US Open quedaría encaminado hacia un finalista inesperado por esa mitad. No se trata únicamente de la desaparición de favoritos: los partidos largos han creado una competición en la que administrar la energía puede ser tan decisivo como disponer de un golpe ganador. Quienes lleguen a la segunda semana con menos horas sobre la pista tendrán una ventaja concreta, especialmente si el calor mantiene su influencia.
Cuatro supervivientes del top-10 y un desequilibrio evidente
Solo cuatro integrantes del top-10 mundial continúan en el cuadro, y tres de ellos están situados en la mitad baja. Esa concentración convierte la ruta de Alcaraz en la más dura sobre el papel, pese a que defiende la corona. El español no dispone de un margen amplio para afrontar una mala tarde: Paul, Shelton, Tiafoe o Medvedev representan perfiles distintos, pero todos poseen capacidad para imponer intercambios intensos y aprovechar cualquier bajada de intensidad.
La lectura del torneo, por tanto, exige separar prestigio y oportunidad. La parte alta puede premiar a un jugador fuera de los pronósticos iniciales, mientras la inferior parece destinada a producir una serie de duelos de categoría final antes de la final. Para Alcaraz, el reto no será únicamente mantener el nivel que le llevó al título, sino administrar un calendario que podría encadenar oposición local, potencia de saque y experiencia campeona. El cuadro se ha simplificado en nombres, pero se ha endurecido en el lugar donde está el defensor.
Más continuidad en el cuadro femenino
El torneo femenino presenta, por ahora, una lógica más reconocible. Aryna Sabalenka sigue en carrera para defender el título pese a llegar a Nueva York después de una racha de resultados poco convincente. Su presencia en octavos preserva una de las grandes líneas competitivas del campeonato: la disputa por el número uno, en la que Elena Rybakina parte con ventaja, aunque Coco Gauff y Jessica Pegula conservan opciones de alterar el orden. Frente al caos del cuadro masculino, la segunda semana femenina mantiene a varias de sus principales aspirantes en posición de decidir el campeonato.
