Carlos Alcaraz avanzó este viernes a los octavos de final del Abierto de Estados Unidos tras imponerse al chino Yibing Wu por 6-3, 6-4 y 6-1. El número 3 del mundo resolvió el partido en dos horas y 20 minutos y volvió a ofrecer una actuación sólida en una superficie que exige precisión, resistencia y capacidad para sostener la intensidad durante largos intercambios.

Un avance con valor añadido
Más allá del resultado, la victoria tiene un significado especial para Alcaraz porque forma parte de su regreso competitivo después de la lesión de muñeca que lo mantuvo casi cinco meses alejado de las pistas. Cada ronda le permite recuperar ritmo de competición y medir la respuesta física en partidos de máxima exigencia, un proceso que no se completa únicamente con entrenamientos.
El encuentro ante Wu, situado en el puesto 113 del ranking, mostró una diferencia clara de jerarquía. Alcaraz no cedió ningún set y amplió su dominio en la tercera manga, señal de que pudo mantener la concentración y la exigencia hasta el cierre. La progresión del marcador también refleja una gestión eficaz del esfuerzo: ventaja inicial, control en el segundo set y resolución contundente cuando el rival perdió capacidad de respuesta.
Su siguiente desafío será el estadounidense Tommy Paul, número 21 del mundo, que derrotó en cinco sets al kazajo Alexander Bublik, decimosexto cabeza de serie. El cruce elevará el nivel de dificultad y ofrecerá una prueba más fiable sobre el estado actual del español. Frente a un rival de mayor ranking y con experiencia en pistas rápidas, Alcaraz tendrá que confirmar que su recuperación no solo le permite competir, sino también sostener su ambición en las fases decisivas del torneo.
