Carlos Alcaraz volverá a competir en menos de dos semanas, en el Masters 1.000 de Cincinnati, que se disputará del 13 al 23 de agosto. El murciano afrontará así su regreso al circuito después de casi cuatro meses alejado de las pistas por una lesión en la muñeca derecha.
El campeón de siete títulos de Grand Slam no juega desde el 14 de abril, cuando se lesionó ante Otto Virtanen en el Barcelona Open. Desde entonces, su equipo ha priorizado una recuperación prudente, sin acelerar los plazos. La evolución más reciente invita al optimismo: Alcaraz ya entrena con normalidad y golpea su derecha a alta intensidad.

El ritmo competitivo marcará su vuelta
La principal incógnita no está en su preparación física, sino en la respuesta de la muñeca durante un partido de máxima exigencia. Cincinnati será, por tanto, una prueba competitiva además de un torneo: el objetivo inmediato será recuperar sensaciones y acumular minutos antes del US Open, previsto como su gran meta del verano estadounidense.
Feliciano López considera que el primer partido puede mostrar a un Alcaraz menos fluido de lo habitual, pero también sostiene que su diferencia de nivel le permitirá ganar incluso sin alcanzar su mejor tenis. El extenista destaca especialmente sus piernas, velocidad y explosividad, cualidades que, a su juicio, no se han visto afectadas por el parón.
La previsión de López es que, si la muñeca responde sin contratiempos, Alcaraz necesite apenas dos o tres semanas para recuperar su versión más competitiva. Esa ventana coincide con la transición entre Cincinnati y el US Open, de modo que el torneo estadounidense servirá para medir si la lesión está realmente superada o si todavía condiciona su calendario.
