La Federación Alemana de Fútbol (DFB) exigió una investigación completa sobre el plan de inversión privada impulsado por Gianni Infantino y retirado por la FIFA tras la oposición de la UEFA. El presidente Bernd Neuendorf señaló que el mandatario actuó de forma unilateral e irresponsable, sin transparencia ante los intereses del fútbol mundial.

La retirada del proyecto, que preveía crear una sociedad abierta a inversores privados para gestionar eventos como el Mundial, expone la fragilidad del liderazgo de Infantino a menos de un año de las elecciones de 2027. La DFB y la FA británica coincidieron en reclamar un cambio estructural en la gobernanza de la FIFA para devolver las decisiones a los órganos colegiados.
Este episodio revela tensiones estructurales entre la cúpula de la FIFA y las confederaciones europeas, que amenazaron con boicotear competiciones. La presión colectiva logró frenar una iniciativa que generaba riesgos de mercantilización y conflictos de interés, pero deja pendiente la reconstrucción de la confianza institucional mediante mayor transparencia y redistribución de recursos existentes.
Repercusiones en la gobernanza
La UEFA calificó el abandono del plan como victoria parcial, aunque insistió en que la tarea de restaurar la credibilidad apenas comienza. El rechazo unánime de varias confederaciones subraya la necesidad de métodos consultivos que respeten las estructuras federativas y eviten decisiones opacas.
