Matías Almeyda, ahora al frente de Rayados de Monterrey, ofreció en rueda de prensa una reflexión que conecta el ritmo acelerado del fútbol con la pérdida de sentido común en la vida diaria. El argentino cuestionó cómo las personas aceleran mensajes de voz y cultivan odio en lugar de diálogo, y contrastó los privilegios de su equipo con la realidad económica de su madre en Argentina, quien consume salmón solo dos veces al año por su alto costo.

En su debut oficial con Rayados, Almeyda logró una victoria 3-2 ante Santos Laguna, donde los exjugadores del Sevilla Lucas Ocampos, Óliver Torres y Tecatito Corona fueron decisivos. Esta actuación contrasta con su salida del Sevilla, donde dirigió 32 partidos antes de ser despedido pese a promesas de continuidad, lo que generó en él una sensación de traición institucional.
Contraste entre privilegios y realidad
Las palabras de Almeyda evidencian una brecha persistente entre el entorno de élite del fútbol mexicano y las limitaciones cotidianas en Argentina. Al valorar gestos simples como comer salmón diario, el entrenador subraya cómo el poder de asombro se diluye cuando la prisa y el resentimiento dominan las interacciones. Su enfoque mantiene coherencia con su etapa sevillista, donde priorizó proyectos largos frente a decisiones abruptas de directivas.
