Fernando Alonso saldrá último en Spa, el último Gran Premio sin actualizaciones para Aston Martin. Las mejoras llegarán la próxima semana en Hungría, pero el piloto asturiano reduce expectativas tras quedar a dos segundos y medio de los coches que accedieron a la Q2.

Distancia realista
Alonso ha advertido que dos segundos y medio representan un salto significativo que no se resolverá de inmediato. Su experiencia con evoluciones anteriores le lleva a priorizar la consistencia sobre promesas excesivas, especialmente en un trazado exigente como Spa donde la eficiencia aerodinámica y el motor marcan la diferencia.
La penalización por cambio de motor y la falta de piezas disponibles añaden presión, aunque el equipo asegura que la preparación de neumáticos ha sido correcta. El enfoque ahora se centra en maximizar el aprendizaje antes de Budapest, donde Adrian Newey deberá demostrar que el monoplaza B puede reducir la brecha actual sin generar falsas expectativas.
El mensaje de Alonso es claro: cualquier avance será bienvenido, pero la distancia real exige paciencia y precisión en la ejecución durante las próximas carreras.
