El AMR26 recibirá en Hungría la primera fase de actualizaciones aerodinámicas y de chasis que Aston Martin espera reviertan su rendimiento deficitario. Fernando Alonso ya advirtió en Mónaco que el coche cambiará de forma dramática, pero la experiencia reciente obliga a moderar las expectativas: en Spa el monoplaza quedó a casi cinco segundos del mejor tiempo.
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El paquete no llegará completo. La evolución de la unidad de potencia Honda se retrasa hasta Zandvoort y Adrian Newey ha señalado que las herramientas de simulación del equipo aún requieren validación en pista. Por ello, el salto cualitativo en Hungría será limitado y la correlación entre datos virtuales y asfalto real determinará si se alcanza siquiera la Q2.
Alonso ha desvinculado su decisión de futuro del rendimiento inmediato y la ha ligado al reglamento vigente. Los monoplazas actuales, con su exceso de peso y escasa manejabilidad en circuitos rápidos, no encajan con lo que el asturiano desea para 2027. La continuidad dependerá, por tanto, de si el AMR26B demuestra en los próximos meses un potencial que justifique permanecer bajo estas reglas hasta la siguiente gran modificación aerodinámica.
