Altura, en Castellón, y Pradejón, en La Rioja, se enfrentan este 3 de agosto en una nueva edición del Grand Prix del Verano. El duelo medirá la coordinación, la velocidad y la capacidad de trabajo en equipo de dos municipios con perfiles muy distintos, pero igualmente definidos por su patrimonio y sus actividades tradicionales.

Dos pueblos, dos identidades
Altura competirá con el equipo azul y contará con el apoyo de Fonsi Nieto. Situada junto al Parque Natural de la Sierra de la Calderona, la localidad combina turismo activo, naturaleza e historia. Sus principales referencias son la Cartuja de la Vall de Christ, fundada en el siglo XIV; la Muralla; la capilla de la Cueva Santa; La Primitiva, vinculada a los primeros cultos cristianos de la Comunidad Valenciana, y el Museo del Aceite.
Su inclusión en la Ruta del Grial, que atraviesa 18 municipios valencianos, refuerza una oferta turística basada en el patrimonio y el paisaje. Esa diversidad convierte a Altura en algo más que un escenario televisivo: representa el interior castellonense y una economía local conectada con el olivo, el almendro y las actividades al aire libre.
Pradejón vestirá de amarillo y tendrá como acompañante a la cantante Soraya. Con 3.742 habitantes, el municipio ha construido su identidad económica alrededor del cultivo de champiñones y setas. La actividad nació en antiguas bodegas y se consolidó especialmente durante los años ochenta, hasta situar a la localidad como la mayor productora española de estos alimentos, según la información difundida por el programa.
El vínculo con el mundo fungi también se refleja en su centro de interpretación, mientras que las bodegas musealizadas, la Fuente Vieja y las esculturas y gigantografías distribuidas por las calles amplían su atractivo cultural. Pradejón suma además una singularidad musical: fue el primer pueblo español en organizar un festival de música independiente.
Ramón García, Lalachus, Gorka Rodríguez, Wilbur y la Vaquilla conducirán una emisión que incluirá pruebas como Súperbolos, Bienvenidos a Tartópolis y la nueva gymkana Hormigas para siempre. El enfrentamiento vuelve a presentar al concurso como una ventana al territorio: la competición aporta espectáculo, pero también visibilidad a dos modelos rurales basados en recursos locales, patrimonio y capacidad de proyectarse fuera de sus límites.
