El Deportivo regresa a Primera División y abre su calendario estival con un encuentro ante el Compostela que, más allá de su carácter amistoso, revela tensiones habituales en la gestión de plantillas durante las primeras semanas de trabajo. La cita del sábado a las 20.00 horas en el Vero Boquete concentra la atención en tres futbolistas que, por decisión técnica, permanecerán al margen: Loureiro, Mella y Yeremay. Su menor ritmo tras catorce días en Abegondo obliga a replantear cómo se distribuyen las cargas en un contexto donde el ascenso exige máxima preparación desde el primer día.
Las tres ausencias que redefinen el ritmo inicial
Loureiro, Mella y Yeremay acumulan menos minutos que el resto del grupo. Esta situación no responde a lesiones declaradas, sino a una valoración prudente del cuerpo técnico que prioriza evitar sobrecargas prematuras. En plantillas que regresan a la máxima categoría tras años en categorías inferiores, la tentación de acelerar la puesta a punto es elevada, pero también lo es el riesgo de recaídas que podrían comprometer la temporada completa. El hecho de que Hidalgo no haya facilitado aún una lista oficial refuerza la idea de que la dirección deportiva mantiene margen para ajustar el plan según evolucione cada caso.
El partido contra un rival de Segunda Federación sirve como primer termómetro real. Aunque el Compostela no representa el nivel que el Deportivo encontrará en Primera, permite observar cómo se integran los jugadores que sí han completado las dos semanas completas de trabajo. La diferencia de ritmo entre los disponibles y los tres ausentes genera un primer indicador sobre la profundidad real de la plantilla en este momento del verano.

Gestión de cargas frente a exigencias del ascenso
El regreso a Primera impone calendarios más densos y rivales con mayor capacidad física. Equipos que ascendieron en campañas anteriores sufrieron especialmente durante las primeras jornadas precisamente por una pretemporada mal dosificada. El Deportivo parece haber optado por una estrategia conservadora con tres futbolistas clave, lo que sugiere que la dirección técnica valora más la disponibilidad a medio plazo que la participación en amistosos de julio. Esta decisión, sin embargo, genera debate interno sobre si los tres jugadores podrán recuperar el tiempo perdido sin comprometer su estado de forma cuando comience la liga.
Los datos de pretemporadas anteriores del club muestran que los jugadores que acumularon menos minutos en las primeras semanas requirieron entre cuatro y seis partidos para alcanzar niveles óptimos de resistencia. En un contexto de Primera División, donde los márgenes de error son mínimos, esa ventana temporal puede resultar costosa en puntos.
Perspectivas desde la dirección, el vestuario y la afición
Desde la óptica de la dirección técnica, la ausencia de los tres jugadores responde a un criterio puramente preventivo que busca evitar problemas mayores. El cuerpo médico y el preparador físico comparten esta lectura y han recomendado limitar su exposición en el primer amistoso. En cambio, dentro del vestuario existen voces que consideran que la competición real acelera la adaptación y que mantenerlos al margen podría retrasar su integración en el sistema de juego que Hidalgo pretende implantar.
La afición, por su parte, observa con interés cómo se resuelve esta ecuación. El regreso a Primera genera ilusión, pero también impaciencia por ver a los futbolistas más reconocidos en acción desde el primer día. Cualquier percepción de que el equipo llega al inicio de liga con efectivos por debajo de su mejor nivel puede traducirse rápidamente en presión sobre el banquillo.
Riesgos de la planificación y escenarios futuros
El principal riesgo radica en que la recuperación de Loureiro, Mella y Yeremay no se produzca al ritmo esperado. Si alguno de ellos requiere más tiempo del previsto, el Deportivo podría enfrentarse a las primeras jornadas de liga con una rotación limitada en posiciones clave. Otro factor a considerar es la posible aparición de molestias en jugadores que sí han entrenado a mayor intensidad durante estas dos semanas, lo que ampliaría el problema de efectivos.
De cara al futuro inmediato, el club deberá decidir si programa sesiones específicas de recuperación para los tres ausentes o si los integra progresivamente en los próximos amistosos. La elección entre estas dos vías determinará en gran medida la solidez del equipo cuando se abra el telón de la competición oficial. El encuentro ante el Compostela, por tanto, no solo marca el inicio del verano, sino que establece el primer punto de control sobre una pretemporada que exige precisión desde el primer minuto.
