Ana Palomino ha vuelto a la portería del Rocasa con la misma determinación que la llevó a marcharse años atrás. La jugadora ha explicado que la decisión de regresar respondía a una intención mantenida desde su salida y que la oportunidad surgida este verano la aceptó sin dudar. Sus primeras impresiones destacan la buena dinámica heredada del equipo y la integración rápida con jugadoras veteranas y recién incorporadas.

La madurez adquirida fuera del club aparece como el principal cambio en su juego. Palomino subraya que ya no se trata solo de reflejos, sino de aportar estabilidad y transmitir experiencia a las más jóvenes sin asumir roles de liderazgo formal. Esta visión colectiva se refleja también en la relación con sus compañeras de portería: describe un ambiente de colaboración donde la competencia se entiende como estímulo mutuo y no como rivalidad.
El trabajo físico de pretemporada, centrado en fuerza y resistencia, ya ha dado paso a la introducción de conceptos tácticos. El club ha apostado por un grupo con jugadoras de proyección y por la continuidad de Dejan como entrenador, lo que genera confianza en un proyecto a medio plazo. Los objetivos declarados son ambiciosos: consolidar el equipo, competir al máximo nivel en todas las competiciones y alcanzar la mayor profundidad posible en la nueva participación europea.
