El fin de semana quedó marcado por un nuevo enfrentamiento mediático entre el actor Benjamín Vicuña y el futbolista Mauro Icardi. La controversia se inició después de que Vicuña hablara en el programa PH sobre el vínculo que mantiene con sus hijos menores y recibió una dura respuesta de Icardi a través de las redes sociales. En ese contexto, Anita Espasandín, actual pareja del actor, publicó una serie de mensajes sobre la autoestima, el descanso y la paz interior, acompañados por fotografías en blanco y negro.
Un mensaje publicado en medio de la polémica
Espasandín, arquitecta y pareja de Vicuña, eligió no responder de manera directa a las acusaciones del futbolista. En cambio, utilizó sus plataformas digitales para compartir una secuencia de reflexiones personales que sus seguidores interpretaron como una señal de respaldo al actor y como un intento de apartarse del tono confrontativo que dominó la discusión pública.
En una de las imágenes, tomada junto a Vicuña en un paisaje natural, escribió: “No tenés que demostrar tu valor ni ganarte el derecho a descansar. Ya sos suficiente, incluso mientras seguís creciendo y aprendiendo”. La publicación incluyó escenas de intimidad de la pareja, entre ellas un abrazo sobre un muelle y distintos momentos junto al mar. El tratamiento visual en blanco y negro reforzó el carácter introspectivo de la serie.

La arquitecta continuó con frases vinculadas a la autoaceptación y a la forma en que cada persona enfrenta sus propias dudas. En otra postal, captada en un estanque rodeado de vegetación, sostuvo que no era necesario ganarse el descanso ni demostrar el propio valor, y afirmó que toda persona ya era valiosa desde el momento de su nacimiento. También llamó a revisar el modo en que cada individuo se habla a sí mismo y propuso reemplazar la exigencia por una actitud de mayor comprensión.
La crítica de Mauro Icardi
Las publicaciones aparecieron después de que Icardi cuestionara públicamente el relato de Vicuña sobre su paternidad. El futbolista reaccionó a los dichos del actor en PH con una serie de mensajes en sus redes sociales, en los que puso el foco en la distancia entre las declaraciones públicas y el tiempo que, según su planteo, los padres pasan con sus hijos cuando viven en el exterior.
“Cuando te hacés la víctima en TV para defender una imagen que los hechos no sostienen, hay algo que no cierra”, escribió Icardi. Luego agregó que, si los hijos viven fuera del país, lo lógico sería intentar aprovechar cada día posible junto a ellos. En el mismo tono, afirmó que cuando los números no coinciden con el relato aparecen preguntas o supuestas victimizaciones destinadas a promocionar una obra o una película.
El planteo del deportista fue presentado como una crítica a la manera en que Vicuña expuso su situación familiar en televisión. Sin embargo, los mensajes no aportaron en la publicación datos verificables que permitieran contrastar de forma independiente la frecuencia de los encuentros, los acuerdos familiares o las circunstancias concretas mencionadas de manera general. Esos aspectos pertenecen a la esfera privada de los involucrados y no fueron detallados en la información difundida.
Una alusión a una disputa anterior
La tensión aumentó cuando Icardi compartió una fotografía de un baño acompañada por la canción Ay, ay, ay, de la actriz y cantante Eugenia “la China” Suárez. La elección fue interpretada como una alusión a una disputa ocurrida un año antes, cuando Suárez se había referido a Vicuña como “el padre del año”. Con el tiempo, usuarios de las redes sociales transformaron esa expresión en “padre del baño”, una frase que volvió a circular a partir de la publicación del futbolista.
La referencia vinculó el episodio actual con conflictos previos de alta exposición pública en los que también estuvieron involucrados Vicuña, Suárez e Icardi. En este tipo de intercambios, las canciones, las fotografías y las frases indirectas funcionan como recursos de comunicación que permiten sostener una acusación sin desarrollar todos sus fundamentos. Al mismo tiempo, dejan amplio margen para que la interpretación quede en manos de los usuarios y de la cobertura mediática.
Contención frente a una disputa pública
En sus siguientes publicaciones, Espasandín insistió en la idea de construir un espacio personal de seguridad emocional. “Puedo ser los brazos que me sostienen. Puedo ser mi propio lugar de paz”, expresó. En otra imagen, en la que Vicuña aparecía flotando en aguas cristalinas, reforzó el mensaje con frases como “soy suficiente, incluso mientras sigo creciendo” y “estoy completa, incluso cuando todavía no lo sé”.
La secuencia terminó con una dedicatoria dirigida a quienes abrazan su propia historia y buscan construir un refugio personal. Espasandín también recomendó escuchar una canción de Joy Rhodes para acompañar el clima de las imágenes. Aunque no mencionó a Icardi, a Vicuña ni a Suárez en los textos compartidos, el momento elegido situó sus palabras dentro del conflicto y convirtió el mensaje en un contrapunto frente a los ataques difundidos en redes.
Hasta el momento, el intercambio expuso principalmente versiones y valoraciones personales, sin que se conociera una respuesta pública adicional de Vicuña a las acusaciones de Icardi ni una declaración directa de Suárez sobre la nueva alusión. La controversia volvió a mostrar cómo asuntos familiares y disputas del pasado pueden trasladarse rápidamente al espacio digital, donde las reacciones indirectas amplifican el alcance del conflicto sin resolver las cuestiones de fondo.
