Valeria Antolino y Ana Carvajal regresaron al Centro Acuático de Saint Denis con la intención clara de repetir el oro europeo logrado en 2025. Tras el quinto puesto en el equipo mixto del viernes, ambas nadadoras afrontaron la final de saltos sincronizados desde la plataforma de diez metros con dos rondas iniciales de baja dificultad que las situaron sextas, a más de diez puntos de las británicas. El margen era estrecho y la exigencia aumentaba con cada ronda posterior.
Las tres rondas que marcaron la diferencia
En la tercera ronda, con un salto de mayor complejidad, Antolino y Carvajal obtuvieron 63 puntos y ascendieron al cuarto puesto, a solo seis puntos del bronce. Los técnicos Arturo Miranda y Domenico Rinaldi mostraron aprobación desde la zona técnica. Sin embargo, el concurso exigía dos saltos finales con coeficiente 3.2, el máximo permitido, y ahí se produjo el primer error relevante de las rusas, que España aprovechó para adelantarlas con 64.32 puntos.
La última oportunidad y el resultado final
El salto final de las españolas alcanzó la mejor nota del concurso, 69.12, y las colocó temporalmente en segunda posición con 282.24 puntos totales. Gran Bretaña respondió con 300.06 y Ucrania cerró con 286.20, apenas cuatro puntos por encima de España. El margen de 3.96 puntos que separó a las españolas del podio ilustra cómo decisiones técnicas tomadas en décimas de segundo determinaron el resultado después de 35 saltos completos.

La preparación previa de Antolino y Carvajal había incluido ajustes específicos en la entrada al agua para reducir el margen de error en los saltos de alta dificultad. Aun así, la comparación con el oro de 2025, donde sumaron 305.82 puntos, revela una diferencia de más de 23 puntos que se explica tanto por la mayor competencia europea como por la presión añadida de defender un título en un escenario olímpico.
El peso de la defensa del título europeo
Defender un oro europeo tras haber logrado plata en 2024 y bronce en 2023 genera una carga psicológica que afecta la ejecución. Las dos primeras rondas de coeficiente 2.0 obligatorias expusieron a las españolas a un ritmo conservador que las alejó de las líderes británicas. Cuando llegó el momento de subir la dificultad, el acumulado previo ya limitaba las opciones de remontada total.
Perspectivas de entrenadores y rivales
Los entrenadores Miranda y Rinaldi valoraron positivamente la remontada hasta el cuarto puesto después de la tercera ronda, pero reconocieron que el error de las rusas no bastó para compensar el déficit inicial. Desde el lado ucraniano, Kseniia Bailo y Sofiia Vystavkina destacaron la consistencia en sus últimos dos saltos como factor decisivo para arrebatar el bronce en el último momento. Las británicas, por su parte, mantuvieron una ventaja estable que les permitió cerrar en primer lugar sin necesidad de forzar al máximo en la ronda final.
El resto de la delegación española, con Max Liñán decimocuarto en trampolín de un metro y sin participación el domingo, afronta ahora un calendario reducido que concentra las esperanzas en Antolino y Carvajal para las preliminares individuales del lunes. Esta concentración de recursos en dos atletas plantea interrogantes sobre la profundidad del relevo generacional en la disciplina de plataforma.
Riesgos de la alta dificultad y la planificación futura
La apuesta por saltos de coeficiente 3.2 en las dos últimas rondas representa una estrategia de alto riesgo que puede sumar puntos decisivos cuando se ejecuta con precisión, pero que también amplifica cualquier pequeña desviación en la entrada. El caso de las rusas, que cometieron un error grave precisamente en esa fase, demuestra cómo una sola ejecución defectuosa puede eliminar a un equipo del podio tras haber liderado parcialmente el concurso.
De cara al futuro inmediato, la delegación española deberá evaluar si mantiene la misma progresión de dificultad en los campeonatos venideros o introduce variaciones que permitan acumular más puntos en las rondas iniciales. La diferencia de apenas cuatro puntos con Ucrania sugiere que ajustes marginales en la preparación técnica podrían revertir el resultado en la próxima competición de similar nivel.
El descanso del domingo permitirá a las atletas recuperarse físicamente antes de las preliminares individuales del lunes a las 13:00, donde Antolino y Carvajal buscarán clasificarse para la final de las 21:00. Paralelamente, Juan Pablo Cortés y Max Liñán competirán en la final directa de sincronizados masculinos desde tres metros a las 19:00. El rendimiento de ambos duetos determinará si España logra al menos un metal en esta jornada de saltos o si la sequía de podios se prolonga hasta la siguiente cita internacional.
