Las saltadoras españolas Valeria Antolino y Ana Carvajal concluyeron en cuarta posición la final de saltos sincronizados desde la plataforma de 10 metros de los Europeos de París. El resultado las dejó a las puertas del podio y rompió una racha de tres medallas consecutivas en las últimas ediciones del campeonato continental.
Una racha interrumpida
Entre 2023 y 2025, Antolino y Carvajal habían mantenido un ascenso constante. En 2023 lograron el bronce, en 2024 alcanzaron la plata en Belgrado y en 2025 se coronaron campeonas en Antalya. Esa progresión situaba al dúo español entre las parejas más sólidas del continente. Sin embargo, la presencia en París de selecciones potentes como Rusia y Gran Bretaña modificó el escenario y elevó el nivel de exigencia.
Tras las tres primeras rondas de saltos, las españolas ocupaban el cuarto puesto, a 6,30 puntos del bronce y algo más de doce del oro. La distancia era aún recuperable, pero el cuarto salto, un triple mortal y medio adentro con posición encogida, recibió 64,32 puntos y amplió ligeramente la brecha con las ucranianas Kseniia Bailo y Sofiia Vystavkina.

El último intento y la diferencia final
En la quinta y última ronda, Antolino y Carvajal firmaron su mejor actuación del día con 69,12 puntos. Esa nota obligaba a la pareja ucraniana a sumar al menos 60 puntos para conservar el bronce. Bailo y Vystavkina lograron 63,36 puntos, suficientes para cerrar la competición con 286,20 unidades frente a los 282,24 de las españolas.
La lucha por el oro resultó igualmente ajustada. Las británicas Maisie Bond y Lois Toulson se impusieron con 300,06 puntos, apenas 1,86 más que las alemanas Pauline Pfeif y Elena Wassen, que sumaron 298,20. Estos márgenes estrechos reflejan el alto nivel técnico alcanzado por las principales parejas europeas en la actualidad.
Contexto técnico y rivalidad continental
La incorporación de Rusia y Gran Bretaña al cuadro de finalistas modificó las expectativas. Ambas selecciones aportan experiencia acumulada en competiciones de alto nivel y un margen de dificultad superior en varios saltos. Las españolas mantuvieron una ejecución consistente durante toda la final, pero no lograron superar la puntuación combinada de las ucranianas en el cierre.
El análisis de las notas por ronda muestra que el salto de mayor dificultad de Antolino y Carvajal fue valorado de forma positiva por los jueces, sin embargo la suma total quedó por debajo del umbral necesario para el podio. Este dato ilustra cómo, en saltos sincronizados, la regularidad y la capacidad de respuesta en la última ronda resultan determinantes.
Perspectivas para el dúo español
A pesar de la decepción por no repetir medalla, el resultado sitúa a Antolino y Carvajal en una posición competitiva de cara a futuras citas. El cuarto puesto en París confirma que el dúo español puede mantener un rendimiento estable frente a las mejores parejas europeas. El margen de cuatro puntos respecto al bronce sugiere que pequeños ajustes en la ejecución o en la selección de saltos podrían ser suficientes para volver al podio en la próxima ocasión.
La federación española dispone ahora de datos concretos sobre el nivel requerido en competiciones donde participan selecciones históricamente fuertes. Estos elementos permitirán planificar el entrenamiento de cara a los próximos campeonatos con mayor precisión.
