Miles de hinchas desafiaron el frío y la lluvia en Ezeiza para recibir a la selección argentina tras la final perdida ante España. La bienvenida mantuvo el tono de gratitud que caracterizó el apoyo durante todo el torneo, aunque el resultado no fuera el esperado.

La ausencia de Messi, que viajó directamente a Miami, no impidió que el resto del plantel fuera recibido con una alfombra roja y un recorrido en autobús descapotable. Jugadores como Martínez, Otamendi y Mac Allister saludaron a la multitud que coreó consignas de aliento y desplegó banderas de Malvinas.
Unión que trasciende el resultado
El gesto de los hinchas revela una relación que va más allá del título: el equipo logró cohesionar al país en un momento de alta polarización. Las declaraciones de Scaloni y los futbolistas confirman que el objetivo ahora es procesar la derrota sin perder la identidad construida en los últimos años. Mientras España celebraba en Madrid con dos millones de personas, Buenos Aires optó por agradecer el esfuerzo y mantener viva la conexión con su selección.
