Argentina disputará su segunda final consecutiva del Mundial contra España tras eliminar a Francia, pero enfrenta una investigación de la FIFA por exhibir la pancarta “Malvinas son argentinas” durante el partido contra Inglaterra. El organismo rector del fútbol abrirá un expediente que, según el reglamento, derivará en una multa económica a la Asociación del Fútbol Argentino sin afectar la participación deportiva del equipo.

Contexto histórico y riesgo controlado
El gesto revive tensiones de la guerra de 1982 y repite el patrón de duelos Argentina-Inglaterra cargados de simbolismo político. Lionel Scaloni había pedido calma antes del encuentro, pero la acción de jugadores como Lo Celso expone a la selección a una sanción previsiblemente económica que la AFA podrá alegar sin mayores consecuencias financieras. Messi, a los 39 años, sigue siendo el eje competitivo de un equipo más duro que brillante, con la oportunidad de cerrar su trayectoria con un segundo título mundial.
La decisión final de la FIFA, presidida por Gianni Infantino, determinará si el castigo se limita al ámbito monetario o afecta a los futbolistas implicados, aunque todo indica que el foco permanecerá en la Asociación Argentina de Fútbol y no alterará el desarrollo de la final.
