La Selección argentina venció 2-1 a Inglaterra en semifinales del Mundial 2026 y convirtió el resultado en una afirmación territorial. Enzo Fernández y Lautaro Martínez, ambos asistidos por Lionel Messi, dieron vuelta el gol inicial de Anthony Gordon. Tras el pitazo final, los jugadores entonaron consignas históricas y Giovani Lo Celso desplegó una bandera pintada a mano con la leyenda “Las Malvinas son argentinas”.

El gesto, realizado frente a las tribunas, desoyó las advertencias previas sobre cualquier referencia a la guerra de 1982. La escena se repite cuarenta años después del 2-1 de México 86 y confirma que el partido contra Inglaterra sigue siendo, para el fútbol argentino, un espacio donde se expresa una demanda pendiente. La FIFA no logró separar el resultado deportivo del reclamo soberano.
Reivindicación que persiste
El acto de Lo Celso y la posterior formación del plantel con la bandera en el césped revelan que las restricciones protocolarias pierden fuerza cuando el resultado deportivo alimenta la memoria colectiva. A 44 años del conflicto, la Selección vuelve a usar la visibilidad global para mantener vivo un tema que los sucesivos gobiernos argentinos consideran irresuelto mientras las islas permanezcan bajo administración británica.
