Tras remontar 2-1 a Inglaterra en semifinales del Mundial 2026, la selección argentina desplegó en el Mercedes-Benz Stadium la consigna “Las Malvinas son argentinas”. El gesto, liderado por Giovanni Lo Celso y Lisandro Martínez, reactivó de inmediato el reclamo histórico de soberanía sobre el archipiélago del Atlántico Sur.
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Leandro Paredes reforzó el mensaje: “Y serán siempre argentinas”. Lautaro Martínez, autor del gol del triunfo, precisó que el partido “no era uno más”, mientras Messi destacó su carga simbólica pese a tratarse de un encuentro de fútbol. La victoria, sellada con goles de Enzo Fernández y Martínez tras la apertura inglesa, coloca a la Albiceleste en la final ante España.
El episodio ilustra cómo el fútbol sigue canalizando tensiones políticas de larga data. La vicepresidenta Victoria Villarruel respaldó públicamente la acción, recordando que la prohibición previa de banderas no impidió que el reclamo emergiera desde el propio plantel. La rivalidad, marcada por la guerra de 1982 y el cruce de 1986, demuestra que cada enfrentamiento entre ambas selecciones revive un diferendo que Argentina considera política de Estado.
