El Arsenal abrió la Community Shield con un golpe inmediato y sostuvo luego una victoria clara por 3-0 sobre el Manchester City en Cardiff. El 1-0 de Riccardo Calafiori a los 23 segundos no solo descolocó al equipo de Enzo Maresca: marcó el tono de un partido en el que el City nunca encontró control ni salida limpia desde el medio campo.

Los goles de Kai Havertz y Martin Odegaard confirmaron una diferencia más profunda que el marcador. El Arsenal mostró sincronía, presión alta y eficacia; el City, en cambio, dejó señales tempranas de fragilidad en la nueva etapa post-Guardiola, agravada por la ausencia de Rodri y la escasa incidencia de Haaland, que fue sustituido tras apenas siete toques.
La lectura de fondo es clara: el Arsenal llega con automatismos de campeón y el City arranca en fase de ajuste, todavía sin respuestas convincentes en una transición que ya exige decisiones. Maresca no pudo evitar que su debut competitivo quedara expuesto por la falta de equilibrio, mientras Odegaard dejó una advertencia directa sobre las ambiciones del Arsenal para repetir título.
