El Arsenal abrió la temporada con la misma autoridad con la que terminó la anterior. El campeón de la Premier League derrotó al Manchester City por 3-0 y conquistó la Community Shield, primer título del fútbol inglés del curso, en un arranque que refuerza su condición de equipo a batir.

La clave estuvo en la intensidad inicial: a los 23 segundos, el conjunto londinense ya había marcado el ritmo y descolocado a un City aún en fase de ajuste. Calafiori, Havertz y Odegaard firmaron los goles de una victoria clara, construida desde la presión alta y la eficacia en las áreas.
Señal de continuidad
Más que un trofeo menor, el resultado deja una lectura competitiva nítida: el Arsenal no parece vivir una transición, sino una prolongación de su mejor versión. El dato de Rodri, ausente por la espera de cerrar su fichaje por el Barcelona, añade un matiz sensible a un City que ofreció una imagen frágil en su primer gran examen.
