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Aston Martin y Williams llevan ajustes a Monza ante un desafío marcado por la potencia

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El Gran Premio de Italia ha iniciado su actividad en pista con una primera jornada de entrenamientos libres que confirma la singular exigencia de Monza para equipos y pilotos. El circuito italiano, caracterizado por sus largas rectas, escasas frenadas y una configuración de baja carga aerodinámica, vuelve a situar la eficiencia del motor y la gestión de la energía en el centro de la competición. En ese escenario, Aston Martin y Williams han presentado modificaciones en sus monoplazas, aunque ambos equipos afrontan el fin de semana con reservas sobre su potencial competitivo.

La cita de Monza llega en una fase relevante de la temporada para las dos estructuras británicas. Aston Martin intenta consolidar la recuperación iniciada antes del parón veraniego, mientras Williams busca frenar una tendencia descendente después de varias actuaciones por debajo de sus expectativas. Las mejoras introducidas no alteran por sí solas el diagnóstico de cada equipo, pero sí reflejan que ambos continúan trabajando sobre sus coches pese a que el margen de maniobra durante el curso es cada vez más limitado.

Monza amplifica las diferencias de rendimiento

La naturaleza del trazado italiano obliga a encontrar un equilibrio especialmente delicado. Reducir la resistencia aerodinámica es indispensable para defenderse en las rectas, pero descargar demasiado el coche puede comprometer la estabilidad en las frenadas y el paso por las chicanes. A ello se añade la necesidad de utilizar con precisión los sistemas híbridos, ya que la recuperación y entrega de energía pueden determinar tanto la velocidad punta como la capacidad de adelantar o proteger posición.

Para los equipos con una unidad de potencia menos competitiva, esa combinación supone un riesgo añadido. Monza ofrece pocas oportunidades para esconder déficits de aceleración o velocidad máxima mediante la carga aerodinámica, como sí puede ocurrir en circuitos más revirados. Aston Martin parte, por tanto, de una previsión prudente, consciente de que sus progresos recientes deberán medirse en un entorno poco favorable a las características que ha mostrado su coche esta temporada.

Aston Martin mantiene el desarrollo del AMR26

La escudería de Silverstone ha acumulado actualizaciones en las últimas carreras con el objetivo de corregir las dificultades detectadas en el arranque del campeonato. Antes del descanso estival, en Hungría, el AMR26 recibió cambios en el chasis que permitieron a Fernando Alonso y Lance Stroll encontrar una base de rendimiento más sólida. Posteriormente, en Zandvoort, el equipo incorporó una nueva unidad de potencia, dentro de un proceso de evolución que busca mejorar su competitividad en la segunda parte del año.

Para Italia, sin embargo, la propia escudería rebajó las expectativas sobre la magnitud del paquete. Mike Krack, ingeniero jefe en pista de Aston Martin, anticipó que se trataría de “pequeños cambios” y no de una revisión de gran alcance. La documentación divulgada por la FIA antes de la acción en pista concreta esas novedades: el equipo ha ajustado los carenados de la suspensión delantera y ha modificado una zona del suelo situada delante del neumático delantero.

Ambas intervenciones apuntan a un trabajo de precisión sobre el flujo de aire alrededor de una zona decisiva del monoplaza. Los carenados de suspensión y el borde delantero del suelo influyen en cómo se canaliza el aire hacia los bajos del coche, donde se genera buena parte de la carga aerodinámica. En Monza, la ganancia perseguida no tiene por qué traducirse únicamente en más apoyo: una mejora en la limpieza del flujo también puede ayudar a preservar la eficiencia y a limitar pérdidas de rendimiento en condiciones de baja carga.

Con estas piezas, Aston Martin eleva a 36 el número de elementos nuevos probados durante la temporada. La cifra ilustra la intensidad del desarrollo, aunque no garantiza un salto inmediato en la clasificación. La utilidad real de las novedades dependerá de su correlación con la pista, de su comportamiento con los neumáticos y de la capacidad del equipo para encontrar una puesta a punto que no penalice excesivamente la velocidad en recta. Alonso y Stroll deberán comprobar además si las mejoras aportan consistencia durante tandas largas, un aspecto central en un circuito donde las frenadas fuertes castigan neumáticos y sistemas mecánicos.

Williams busca respuestas antes de Bakú

Williams también ha llevado cambios a Monza, pese a que el equipo reconoce que el circuito no ofrece las garantías que tradicionalmente habría sugerido su perfil. La escudería de Grove solía rendir con solvencia en trazados de rectas largas y baja carga, pero el comportamiento del FW48 en 2026 no ha confirmado esa tendencia. Carlos Sainz expresó esa cautela ante la prensa el jueves al señalar que el coche no ha demostrado contar ni con poca resistencia aerodinámica ni con una velocidad punta especialmente elevada.

La valoración del piloto madrileño resume un problema de fondo: el potencial de Monza no se explica únicamente por la configuración elegida para un fin de semana. Si un monoplaza no alcanza la eficiencia esperada de partida, el trazado puede exponer ese déficit con mayor claridad. En las últimas pruebas, Williams ha perdido terreno mientras otras fábricas han encontrado progresos mediante paquetes de desarrollo más frecuentes, una dinámica especialmente sensible en una zona media de la parrilla habitualmente comprimida.

Las novedades del FW48 incluyen cambios en las geometrías del halo, modificaciones en el alerón delantero y ajustes en el cuerpo del suelo. Se trata de áreas conectadas entre sí desde el punto de vista aerodinámico: el halo condiciona el aire que llega a la parte trasera, el alerón delantero define el flujo inicial y el suelo transforma buena parte de ese flujo en carga útil. El equipo espera un paquete de adelgazamiento más relevante para Bakú, por lo que las piezas de Monza parecen responder a una evolución gradual y específica para mejorar el rendimiento disponible antes de esa cita.

El resultado de este trabajo deberá contrastarse frente a una competencia que también ha introducido novedades. Alpine, Audi y Racing Bulls llegan al Gran Premio de Italia con actualizaciones propias, lo que reduce la posibilidad de que una mejora moderada sea suficiente para alterar de forma clara la jerarquía. Para Aston Martin, el objetivo inmediato pasa por limitar el impacto de sus carencias de potencia y extraer rendimiento de sus ajustes aerodinámicos; para Williams, por verificar que sus cambios ofrecen una base más competitiva antes de Bakú. Las sesiones de entrenamiento y la clasificación determinarán hasta qué punto esas evoluciones compensan las exigencias particulares de Monza.

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