LA VEGA. La Federación Dominicana de Asociaciones de Atletismo (FDAA) reunió a atletas, entrenadores, dirigentes y familiares en un acto de confraternidad para reconocer la actuación histórica de esa disciplina en los Juegos Centroamericanos y del Caribe Santo Domingo 2026. El encuentro tuvo lugar en el Salón del Templo de los Inmortales, en La Vega, y estuvo encabezado por el presidente de la entidad, ingeniero Alexis Peguero, quien describió la jornada como un homenaje al trabajo sostenido que permitió al atletismo convertirse en la federación de mayor aporte al medallero dominicano.
La cita se produjo después de una de las participaciones más productivas del atletismo nacional en un evento regional. En el Estadio Olímpico, la disciplina sumó 23 medallas, incluidas 14 de oro, una cosecha que la colocó como eje del desempeño dominicano en la cita multideportiva. Ese resultado ayudó a que la delegación anfitriona cerrara los Juegos con 150 preseas y en el quinto lugar general, una posición que confirma el peso del atletismo dentro del rendimiento global del país.

Peguero sostuvo que el balance fue “grandioso” y subrayó que no se trató solo de una victoria competitiva, sino del resultado de una planificación de varios años. Afirmó que detrás de cada medalla hubo entrenamiento, disciplina, apoyo técnico y seguimiento médico, además del respaldo de familias y dirigentes que acompañaron a los atletas durante el proceso de preparación. En ese marco, el dirigente destacó también la contribución de World Athletics, el programa CRESO, el Instituto Nacional de Educación Física (INEFI), Adidas, el Comité Olímpico Dominicano y el Ministerio de Deportes, encabezado por Kelvin Cruz.
El reconocimiento en La Vega buscó dar visibilidad a una dimensión menos expuesta del alto rendimiento: el trabajo colectivo. Además de los competidores, fueron homenajeados entrenadores, médicos, fisioterapeutas y miembros de la estructura federativa, en una actividad que mezcló celebración y evaluación interna. Para la FDAA, el logro en Santo Domingo 2026 no puede leerse como un episodio aislado, sino como la continuidad de una línea de resultados que ya había mostrado señales en campeonatos Panamericanos e Iberoamericanos celebrados en Colombia y Perú.
Durante el acto predominó un ambiente de encuentro y alivio luego de semanas de competencia exigente. Las autoridades deportivas de La Vega presentes en la actividad felicitaron a los representantes del atletismo por la magnitud de sus resultados y por el impacto que tuvieron en la clasificación final de la República Dominicana. El gesto fue también una manera de reconocer el peso simbólico de la disciplina, que en el contexto regional sigue siendo una de las principales productoras de medallas para el país.
La FDAA dejó establecido que su siguiente objetivo es sostener ese nivel de aporte en las próximas citas internacionales. Peguero reiteró que la federación continuará fortaleciendo las distintas modalidades y categorías del atletismo para mantenerlo entre las disciplinas de mayor rendimiento del medallero dominicano. En términos deportivos, el mensaje es claro: la cosecha de Santo Domingo 2026 elevó la vara, pero también obliga a preservar la base técnica y organizativa que hizo posible ese salto competitivo.
La celebración en La Vega funcionó, en consecuencia, como un cierre simbólico y a la vez como un punto de partida. Cerró la etapa inmediata de los Juegos con un reconocimiento directo a sus protagonistas y abrió la discusión sobre la sostenibilidad de los resultados. En un país donde el medallero suele concentrar la atención pública, el atletismo dejó en evidencia que los triunfos más sólidos dependen menos de una actuación aislada que de una estructura capaz de sostenerla en el tiempo.
