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Atlético y Barça vuelven a cruzarse en el mercado

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El Atlético de Madrid y el FC Barcelona han vuelto a situarse en lados opuestos de varias operaciones del mercado de fichajes. El caso más relevante es el de Julián Álvarez, delantero argentino por el que el conjunto azulgrana mantiene interés, aunque la entidad rojiblanca parte con una ventaja contractual difícil de superar. La disputa también refleja la nueva relación entre Mateu Alemany y Deco, antiguos compañeros de dirección deportiva que ahora compiten por objetivos similares.

Julián Álvarez marca el primer pulso

Hansi Flick y Deco consideran a Julián Álvarez una pieza de gran valor para el ataque del Barcelona. El club catalán, sin embargo, se enfrenta a una posición de fuerza del Atlético: el delantero tiene contrato hasta 2030 y una cláusula de rescisión de 500 millones de euros. En esas condiciones, cualquier negociación dependería de la voluntad del futbolista y de la disposición del club madrileño a escuchar ofertas, dos factores que actualmente favorecen al equipo rojiblanco.

La situación explica por qué el Atlético se ha impuesto, al menos en el primer tramo de la carrera por el atacante. Más allá del interés deportivo del Barcelona, la operación exige una capacidad financiera y contractual que el club azulgrana no puede desplegar con facilidad. Su estrategia pasa habitualmente por equilibrar las incorporaciones con salidas, renovaciones o ajustes de masa salarial, mientras que el Atlético intenta aprovechar una planificación más estable en posiciones consideradas prioritarias.

Lookman abrió una rivalidad menos directa

El enfrentamiento entre Alemany y Deco no comenzó con Julián. La temporada pasada, el entonces responsable técnico del Atlético incorporó a Ademola Lookman, un futbolista que también figuraba en la lista del director deportivo del Barcelona para reforzar el extremo izquierdo. La operación rojiblanca se cerró por unos 35 millones de euros más variables, una cantidad considerada asumible por un jugador cuyo rendimiento y versatilidad encajaban en la planificación del equipo.

Lookman no era, en cualquier caso, una prioridad absoluta para el Barcelona. La coincidencia en ese fichaje tuvo más que ver con la identificación de una oportunidad de mercado que con una pugna frontal entre ambos clubes. El episodio sí dejó una conclusión relevante: Atlético y Barça comparten criterios sobre determinados perfiles, especialmente cuando el precio, la edad y el margen de crecimiento permiten justificar una inversión moderada.

El Cuti Romero, entre Madrid, Milán y Barcelona

El siguiente nombre que conecta a las dos entidades es Cristian “Cuti” Romero. El defensor argentino está llamado a abandonar el Tottenham y, según la información publicada, tenía avanzada su llegada al Inter de Milán. La situación cambió después de que el Atlético cerrara las salidas de Nahuel Molina y Sergio Reguilón —mencionado en la operación como Ruggeri—, movimientos que le permitirían disponer de recursos para ofrecer alrededor de 30 millones de euros por el central.

La preferencia personal del futbolista también puede influir. Romero priorizaría continuar su carrera en Madrid antes que trasladarse a Milán, aunque su deseo sería competir en Barcelona si el club catalán puede hacer frente a la operación. El obstáculo azulgrana es financiero y deportivo: para incorporar a otro defensor tendría que liberar primero una plaza, con Ronald Araújo como uno de los nombres situados en el centro de las especulaciones.

Romero es un jugador del agrado de Deco, pero la dirección deportiva barcelonista no controla todos los elementos de la negociación. El interés no basta si no existe espacio en la plantilla o capacidad económica para cerrar el traspaso. Esa diferencia entre valorar a un futbolista y poder contratarlo está determinando buena parte de la estrategia azulgrana en este mercado.

Bernardo Silva y la intervención del Real Madrid

El caso de Bernardo Silva fue todavía más complejo. El mediapunta portugués, desvinculado del Manchester City, llegó a tener encarrilado su futuro con el Atlético antes de decantarse finalmente por el Barcelona. Deco trató de mantener abierta la operación, pero el fichaje dependía de que saliera uno de estos dos jugadores: Roony Bardghji o Marc Casadó. Al no producirse esas salidas, la incorporación no llegó a concretarse.

En ese escenario intervino José Mourinho, que habría situado al portugués entre los objetivos prioritarios del Real Madrid. La relación de representación entre Mourinho y Jorge Mendes, agente de Silva, añadió un elemento de presión a una operación ya condicionada por el límite económico y el espacio disponible en la plantilla. El episodio ilustra cómo las operaciones que cruzan a Atlético, Barcelona y Real Madrid rara vez dependen de un único club.

Osimhen aparece, pero Ferran sigue primero

Victor Osimhen también ha entrado en el radar de esta competencia. El delantero nigeriano, nacido en Lagos, podría convertirse en una alternativa para el Barcelona si no logra fichar a Julián Álvarez y tampoco alcanza un acuerdo para renovar a Ferran Torres. Su posible salida por una cantidad cercana a los 75 millones de euros lo convierte en una opción de alto coste, aunque con capacidad para resolver una necesidad ofensiva inmediata.

De acuerdo con el periodista Rubén Uría, Osimhen habría sido ofrecido al Atlético. Eso no significa que el club madrileño haya convertido su llegada en una prioridad. En el Barcelona, Deco mantiene a Ferran Torres como objetivo principal: la secretaría técnica pretende renovar al delantero de Foios, que cuenta precisamente con el interés del Paris Saint-Germain y del Atlético. La renovación, por tanto, también puede transformarse en una disputa indirecta por un futbolista que el Barça considera estratégico.

Una estrategia de competencia y oportunidades

La forma de actuar de Alemany recuerda a la política seguida por el Real Madrid en varios casos recientes. El conjunto blanco terminó incorporando a Bernardo Silva y anteriormente fichó a Marc Cucurella, otro jugador que había aparecido en los informes del Barcelona. La misma coincidencia se ha señalado en torno a Denzel Dumfries. No todos esos movimientos constituyen enfrentamientos directos, pero sí evidencian que los grandes clubes observan mercados y perfiles cada vez más parecidos.

La relación entre Deco y Alemany ha pasado así de la colaboración a la competencia. Sus decisiones no responden necesariamente a una estrategia de bloqueo mutuo, sino a necesidades deportivas coincidentes y a un mercado en el que las oportunidades con buena relación entre precio y rendimiento son escasas. Julián Álvarez representa la pugna más visible; Romero, Osimhen, Ferran y los precedentes de Lookman o Bernardo muestran que el vínculo entre ambos directivos seguirá estando marcado por objetivos compartidos y recursos diferentes.

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