El Atlético de Madrid y el Paris Saint-Germain mantienen conversaciones activas este verano. El foco principal recae en Kang-in Lee: el surcoreano ya ha dado su visto bueno al club rojiblanco y Mateu Alemany mantiene una relación fluida con Luis Campos. Esta ventaja inicial sitúa al Atlético por delante de posibles intereses ingleses e italianos.

Julián Álvarez también ha aparecido en las reuniones, pero su negativa es clara: el argentino solo contempla el Barcelona y rechaza cualquier operación que le lleve al PSG. Esta postura, lejos de bloquear el mercado, refuerza la posición negociadora del Atlético, que puede vender al mejor postor sin urgencia.
El verdadero objetivo del PSG
Luis Campos no considera prioritario a Álvarez. Su gran meta de salida sigue siendo Yan Diomande, perfil muy valorado por Luis Enrique. La puerta parisina para el argentino permanece abierta solo si se produce una rectificación privada, algo que por ahora no se vislumbra.
En definitiva, el Atlético controla el ritmo de las negociaciones. Cuenta con el sí del futbolista clave, una relación directa con el PSG y la capacidad de decidir el destino de Álvarez sin presiones externas. El resultado final dependerá de cuánto esté dispuesto a pagar cada club por cerrar las operaciones antes del cierre del mercado.
