Baby Etchecopar desestimó el cambio de tono que el gobierno de Javier Milei exhibe respecto del reclamo argentino por las islas Malvinas. Lejos de interpretar esa posición como un avance diplomático, el conductor la definió como “un manotazo de ahogado” de una administración que, según su lectura, busca una señal política en medio de un escenario adverso.

La duda sobre Estados Unidos
El núcleo de su crítica apunta a la expectativa de que Estados Unidos pueda modificar su alineamiento histórico con el Reino Unido. “¿Por qué Estados Unidos va a abandonar a Inglaterra? Es muy ingenuo”, planteó Etchecopar, al rechazar la hipótesis de que una mayor cercanía de Milei con Washington pueda traducirse en respaldo efectivo a la posición argentina.
La observación expone una restricción central de la discusión: Malvinas no depende sólo de afinidades ideológicas ni de vínculos personales entre gobiernos. El Reino Unido mantiene el control de las islas y una relación estratégica de larga data con Estados Unidos, por lo que cualquier modificación relevante exigiría señales concretas de la política exterior norteamericana, no únicamente declaraciones o gestos de sintonía.
Etchecopar también comparó el clima de optimismo con la retórica de Leopoldo Galtieri durante la guerra de 1982, cuando el régimen difundía que Argentina estaba ganando. La analogía no supone equiparar contextos, pero sí advierte sobre el riesgo de reemplazar una estrategia verificable por mensajes triunfalistas. Para el conductor, “Malvinas es una causa nacional”; precisamente por eso, sostuvo, debe mantenerse fuera de expectativas diplomáticas sin sustento y de usos coyunturales de la agenda política.
