La candidatura de Michelle Bachelet a la Secretaría General de la ONU enfrenta un obstáculo central: la falta de respaldo del gobierno chileno actual y la ausencia de una reunión con autoridades de Estados Unidos. Tras la salida de Gabriel Boric, el presidente José Antonio Kast retiró el apoyo estatal que impulsaba gestiones ante la Casa Blanca. Bachelet ya sostuvo encuentros con 14 de los 15 miembros del Consejo de Seguridad, pero sigue sin concretar diálogo con el secretario de Estado Marco Rubio ni con el embajador Michael Waltz, ambos con capacidad de veto.

Resultados de la primera votación informal
La medición no vinculante del Consejo de Seguridad realizada esta semana arrojó solo seis respaldos para Bachelet, cinco votos en contra y cuatro abstenciones. Quedó cuarta, detrás de Rebeca Grynspan, Carolyn Rodrigues y Rafael Grossi. Ex cancilleres cercanos a la expresidenta atribuyen el resultado a la retirada del apoyo chileno por parte de Kast, quien no ha gestionado el contacto pendiente con Washington. Bachelet insiste en el diálogo pese a las señales negativas, mientras el entorno de Trump evalúa aún la postulación y explora alternativas como Gianni Infantino.
La estrategia de Bachelet ahora se centra en revertir estas cifras antes de la próxima votación informal de agosto. Sin embargo, la combinación de un gobierno chileno adverso y la impredecibilidad de la administración estadounidense reduce sus márgenes de maniobra en un proceso donde el consenso del Consejo de Seguridad resulta indispensable.
