El Barcelona ha decidido posponer hasta septiembre la renovación de Ferran Torres para evitar que el pago de 7 millones al Manchester City limite su margen de maniobra en el mercado de verano. El contrato actual del delantero vence en 2027 y la entidad azulgrana considera prioritario blindar al jugador tras su gol decisivo en la final del Mundial ante Argentina.
La estrategia responde a un cálculo contable preciso: cualquier ampliación antes del cierre del ejercicio fiscal actual reduciría la capacidad del club para registrar fichajes como Anthony Gordon y Karim Adeyemi. Fuentes directivas confirman que no existe riesgo de salida inmediata, pese al interés del PSG y del Real Madrid, ya que Torres no ha recibido ofertas formales ni ha manifestado deseo de marcharse.

El rendimiento del valenciano avala la apuesta: 16 goles en 33 partidos de Liga la pasada temporada, compartiendo el puesto de máximo anotador con Lamine Yamal. Su versatilidad como extremo o delantero centro y su experiencia en tres títulos de Liga y una Copa del Rey lo convierten en pieza útil dentro del esquema de Hansi Flick. La demora en la firma, por tanto, no obedece a dudas deportivas sino a la necesidad de encajar el gasto dentro de los límites del fair play financiero de LaLiga.
El club mantiene abierta la negociación por Julián Álvarez y prioriza completar el resto de operaciones antes de activar la extensión contractual de Torres. El jugador, de 26 años, sigue sin pronunciarse públicamente sobre su futuro.
