El Barcelona cerró este sábado en Udine una nueva prueba de pretemporada con sensaciones mixtas: derrotó al Nottingham Forest por 0-1 gracias a un penalti transformado por Raphinha y perdió por el mismo marcador frente al Udinese, que aprovechó un contragolpe en el tramo final para imponerse en el triangular amistoso disputado en el Bluenergy Stadium. El formato, con partidos de 45 minutos, dejó un balance útil para Hansi Flick, que repartió minutos, permitió debuts y midió la respuesta de una plantilla todavía en fase de ajuste.
El primer encuentro, ante el Nottingham Forest, reflejó las exigencias habituales de este punto del verano. El Barça alineó a siete jugadores del primer equipo, con Szczesny; Xavi Espart, Christensen, Gerard Martín, Jordi Pesquer; Marc Bernal, Fariñas; Adeyemi, Fermín López, Raphinha; y Hamza Abdelkarim. El equipo acusó la falta de rodaje frente a un rival más intenso en los duelos y más vertical en las transiciones, algo que se tradujo en varias ocasiones inglesas antes de que los azulgrana encontraran una vía de salida a través del balón largo y la ocupación de espacios.
El Nottingham tuvo las primeras llegadas claras. Neco Williams probó con una volea desviada tras un balón suelto en el área, Igor Jesus rozó el gol en un remate alto y en un cabezazo que salió cerca del poste, y Ndoye obligó a Szczesny a imponerse en un mano a mano. Gibbs-White completó ese tramo de dominio inglés con un disparo con la izquierda al palo. El Barcelona, por su parte, trató de adueñarse de la posesión y también tuvo una ocasión nítida en un tiro lejano de Fariñas que se estrelló en la madera; después, Sels repelió a bocajarro el remate de Abdelkarim.

La acción decisiva llegó en el tiempo añadido de la primera parte. Raphinha abrió el juego con un pase largo hacia Fermín López, Milenkovic tocó el balón con la mano dentro del área y el brasileño no falló desde los once metros para firmar el 0-1. El tanto tuvo valor más allá del resultado: confirmó que, incluso en un equipo todavía en construcción, la capacidad para castigar desajustes rivales sigue siendo un recurso central del Barcelona.
En el segundo choque, frente al Udinese, Flick introdujo más cambios y dio descanso a Fermín y Raphinha, sustituidos por Ebrima Tunkara y Shane Kluivert. También participaron Héctor Fort, Álvaro Cortés, Jesse Bisiwu, Alejandro Balde, Orian Goren, Tommy Marqués, Guille Fernández y Toni Fernández, en una fase del verano en la que el técnico sigue repartiendo minutos para evaluar alternativas. La presencia en el palco de Alexis Sánchez, exjugador de ambos clubes, añadió un matiz simbólico a una cita pensada ante todo para seguir ensamblando automatismos.
El guion fue distinto. Con un Udinese replegado y dispuesto a vivir sin balón, el Barcelona llevó la iniciativa y encontró situaciones para ampliar ventaja, pero le faltó precisión en los remates de Marc Bernal, Christensen y Adeyemi. La sucesión de cambios, habitual en este tipo de ensayos, acabó alterando el ritmo del partido y dio aire a un conjunto italiano que resistió con orden y supo esperar su momento.
Ese momento llegó cerca del final. Tras varias llegadas peligrosas, el Udinese salió al contraataque y Vakoun Bayo resolvió con una definición sutil ante la salida de Szczesny para firmar el 1-0 definitivo. El desenlace dejó una lectura clara para el cuerpo técnico azulgrana: el equipo compite, genera y reparte protagonismo, pero todavía debe afinar en la eficacia ofensiva y en la gestión de los tramos donde el partido se rompe por los cambios y el cansancio.
Antes de debutar en LaLiga el 23 de agosto en el Martínez Valero frente al Elche, el Barcelona afrontará otro amistoso en Suiza contra el Basilea el día 16 y disputará el Trofeo Joan Gamper el día 19 ante el Al Ahly egipcio. Esa secuencia marcará las últimas semanas de preparación de Flick, con el margen justo para traducir estas pruebas en un equipo más reconocible y consistente en ambas áreas.
