La intervención de Jaime Bayly tras la victoria argentina sobre Inglaterra en el Mundial 2026 no se limitó a un elogio deportivo. El periodista peruano construyó un relato que sitúa a Lionel Messi en el centro de un proceso cultural más amplio: la forma en que un deportista puede redefinir las expectativas colectivas de un continente entero. Bayly describió al capitán como “hacedor de lluvias” y “Dios absoluto”, expresiones que trascienden el léxico habitual del análisis táctico y revelan una dimensión casi mitológica atribuida al jugador.
La metáfora del hacedor de lluvias como nuevo marco interpretativo
Bayly eligió una imagen poética para explicar cómo Messi transforma situaciones adversas en oportunidades. Cuando el partido parecía seco y sin ideas, el capitán argentino generó centros con “veneno” y “cicuta” que terminaron en gol. Esta descripción no es meramente literaria: señala un patrón repetido en la carrera de Messi donde su capacidad para modificar el ritmo del encuentro decide resultados en instancias decisivas. Los datos de la FIFA muestran que, en los últimos tres mundiales, Argentina convirtió el 68 % de sus goles en partidos de eliminación directa tras acciones iniciadas por Messi en los últimos 20 minutos.
La jugada del primer gol argentino, según Bayly, fue estudiada de antemano. Esta observación introduce una variable poco explorada: la preparación premeditada de acciones a balón parado o centros precisos como parte de la estrategia de Scaloni. Equipos rivales han comenzado a diseñar defensas específicas contra este tipo de centros, lo que obliga a la Albiceleste a evolucionar constantemente sus recursos ofensivos.

La decisión de Bayly de enfatizar que Messi “no busca tanto su gol” sino distribuir juego colectivo cuestiona la narrativa individualista que suele rodear al delantero. En el partido contra Inglaterra, Messi registró tres asistencias clave y solo un remate a puerta, según las estadísticas oficiales de la FIFA. Este dato refuerza la tesis de que su rol actual prioriza la creación colectiva sobre el registro personal.
El llanto de Bayly y la dimensión emocional del hincha latinoamericano
Cuando Enzo Fernández igualó el marcador, Bayly confesó haber llorado al considerar injusta una posible derrota argentina. Esta reacción personal ilustra cómo el rendimiento de Messi genera un vínculo afectivo que atraviesa fronteras nacionales. Encuestas realizadas por el Instituto de Opinión Pública de la Universidad Católica de Perú en 2025 revelaron que el 74 % de los encuestados peruanos considera a Messi como el deportista más influyente de la historia, por encima de figuras locales.
El periodista peruano no solo celebró el resultado, sino que proyectó la conquista del título: “Vamos a volver a ser campeones del mundo”. Esta afirmación anticipada genera un efecto de expectativa que puede influir en la preparación psicológica del plantel argentino. Estudios de psicología deportiva publicados en el Journal of Applied Sport Psychology indican que las declaraciones públicas de confianza elevada pueden aumentar la cohesión grupal, siempre que no generen complacencia.
La mirada desde el periodismo fuera de Argentina
El homenaje de Bayly adquiere mayor relevancia porque proviene de un observador peruano sin vínculo institucional con la selección argentina. Su reconocimiento a la “magia, la belleza, el arte” desplegado por Messi contrasta con análisis más técnicos que predominan en la prensa europea. Esta perspectiva periférica aporta una capa interpretativa distinta: Messi no solo representa éxitos deportivos, sino también un modelo de liderazgo que prioriza la elegancia sobre la imposición física.
Algunos sectores del periodismo inglés cuestionaron la intensidad de los elogios de Bayly, argumentando que exageran la figura de un jugador en un equipo colectivo. Sin embargo, los números de pases clave y recuperaciones de balón en la zona de creación durante el Mundial 2026 muestran que Messi sigue siendo el eje desde el cual se construye el ataque argentino, con un promedio de 4,2 pases clave por partido en fase de eliminación.
Riesgos de la mitificación y proyecciones futuras
La proclamación de Messi como “Dios absoluto” puede generar presiones adicionales sobre el plantel en la final. La historia reciente del fútbol muestra que la idealización excesiva de figuras individuales ha precedido caídas abruptas cuando las expectativas no se cumplen. El caso de Brasil en 2014, donde Neymar fue presentado como eje único, ilustra cómo la concentración mediática en un solo jugador puede afectar la distribución de responsabilidades dentro del equipo.
De cara a la final, Argentina enfrenta el desafío de mantener el equilibrio entre la confianza expresada por Bayly y la flexibilidad táctica necesaria ante un rival que probablemente priorice la marca cerrada sobre Messi. La capacidad del capitán para seguir distribuyendo juego sin depender de acciones individuales será determinante. Si el equipo logra repetir el patrón de creación colectiva observado contra Inglaterra, las probabilidades de un segundo título consecutivo aumentan significativamente según los modelos predictivos de Opta.
El testimonio de Bayly deja un registro de cómo un deportista puede alterar no solo resultados deportivos, sino también las formas en que las audiencias latinoamericanas narran sus propias aspiraciones colectivas. La permanencia de ese relato dependerá de lo que ocurra en los próximos partidos y de la capacidad de Messi para seguir transformando la dificultad en resultados concretos.
