La decisión adoptada por la Asamblea General de la FIA en Macao elimina el límite de doce años para los mandatos de sus altos cargos, incluida la presidencia. Con esta modificación, Mohammed Ben Sulayem, reelegido sin oposición en 2025, podrá aspirar a sucesivas reelecciones hasta alcanzar los setenta años. El cambio, aprobado por supermayoría, responde a una propuesta impulsada desde la propia cúpula de la federación y altera de forma sustancial las reglas de sucesión que regían desde hace más de una década.
Para comprender el alcance de esta reforma resulta necesario repasar cómo se configuró el sistema de límites de mandato. Tras los escándalos de 2008 que afectaron la credibilidad de la FIA, la organización introdujo en 2012 un techo de tres mandatos de cuatro años para el presidente, con el objetivo explícito de evitar concentraciones de poder personalistas. Jean Todt, primer beneficiario de esa norma transitoria, completó exactamente tres periodos y dejó el cargo en 2021. La llegada de Ben Sulayem se presentó entonces como el inicio de una etapa de mayor apertura y profesionalización.

El origen de la reforma y su justificación oficial
El comunicado emitido tras la asamblea de Macao sostiene que la unificación de criterios de elegibilidad responde a la necesidad de armonizar las normas entre el Consejo Mundial, el Senado y la presidencia. Sin embargo, la eliminación del límite temporal máximo constituye el cambio más relevante. A partir de ahora, un presidente en ejercicio solo podrá ser apartado por derrota electoral o por alcanzar la edad de setenta años antes de presentar candidatura. Esta redacción deja en manos de la propia asamblea la posibilidad futura de modificar también el límite de edad, tal como ya ocurrió con el tope de mandatos.
Ben Sulayem, nacido en 1962, completará su segundo mandato en 2029 con sesenta y siete años. Podrá presentarse entonces a un tercer periodo de cuatro años y, si la norma de edad no se altera, quedaría impedido para un cuarto mandato. No obstante, la propia asamblea que acaba de suprimir el límite de doce años conserva la capacidad de revisar el tope etario en futuras sesiones. El precedente queda por tanto establecido.
Riesgos de perpetuación en federaciones deportivas internacionales
La experiencia de otras organizaciones deportivas globales ofrece ejemplos concretos de lo que puede ocurrir cuando desaparecen los límites temporales. En el Comité Olímpico Internacional, la supresión de restricciones similares en los años noventa permitió que algunos miembros permanecieran décadas en posiciones clave, lo que derivó en casos de influencia excesiva sobre contratos de patrocinio y sedes de eventos. La FIFA vivió un proceso análogo hasta 2016, cuando la presión externa obligó a introducir límites de tres mandatos. Los estudios académicos sobre gobernanza deportiva coinciden en que la ausencia de rotación favorece la formación de redes clientelares y reduce la capacidad de fiscalización interna.
En el caso de la FIA, el riesgo se multiplica porque la federación ejerce simultáneamente funciones regulatorias sobre la Fórmula 1 y sobre la seguridad vial mundial. Los fabricantes de automóviles, promotores de circuitos y organismos nacionales de automovilismo mantienen relaciones contractuales de alto valor económico con la entidad. Una presidencia prolongada sin alternancia puede inclinar la balanza en decisiones sobre reglamentos técnicos, calendarios o distribución de ingresos comerciales.
Consecuencias para la Fórmula 1 y el desarrollo del automovilismo
La Fórmula 1 ha vivido en los últimos años una etapa de expansión comercial bajo la dirección de Liberty Media. Los acuerdos de poder unitario entre la FIA y la promotora comercial dependen de la estabilidad institucional. Una presidencia que se extienda más allá de 2033 podría generar tensiones si los equipos o los promotores perciben que las decisiones técnicas responden más a consideraciones personales que a criterios deportivos. El caso de la normativa de 2026 sobre unidades de potencia ya generó debates sobre el equilibrio entre sostenibilidad y competitividad; futuras modificaciones podrían verse afectadas por la percepción de que el regulador carece de renovación periódica.
En los países emergentes, donde la FIA impulsa programas de movilidad segura y desarrollo de infraestructuras, la falta de alternancia puede debilitar la credibilidad de las iniciativas. Organismos nacionales de automovilismo en América Latina, África y Asia suelen depender de fondos y directrices federales. Cuando la dirección central permanece invariable durante largos periodos, aumenta la posibilidad de que las prioridades reflejen intereses de los mercados más consolidados en detrimento de proyectos de base en regiones con menor peso económico.
Perspectivas a medio y largo plazo
La reforma aprobada en Macao no impide que surjan candidaturas alternativas en 2029 o 2033. Sin embargo, modifica las condiciones estructurales de cualquier competencia electoral futura. El Comité de Evaluación de Elegibilidad, antes denominado Comité de Nominaciones, ahora cuenta con criterios más estrictos de experiencia previa. Esta mayor exigencia, combinada con la eliminación del límite temporal, tiende a favorecer perfiles ya integrados en la estructura federativa frente a candidatos externos.
El equilibrio entre continuidad y renovación constituye un dilema clásico de las organizaciones internacionales. La FIA ha optado por priorizar la primera. Los próximos años permitirán observar si esa elección fortalece la capacidad de ejecución de proyectos a largo plazo o si, por el contrario, genera resistencias internas y externas que acaben erosionando la legitimidad de la federación ante sus propios miembros y ante la opinión pública del automovilismo mundial.
