El Benfica abrió la etapa post Mourinho con un empate amargo ante el recién ascendido Académico Viseu (2-2), en un inicio de Liga marcado por la falta de control defensivo en los momentos decisivos. Gianluca Prestianni fue el mejor del equipo: asistió en el 1-0, firmó el 2-1 con una acción individual de alto nivel y sostuvo al equipo cuando el partido se le escapaba.

Pero el dominio inicial no bastó. Pavlidis volvió a marcar pronto, aunque Benfica perdió ritmo tras el descanso y pagó caro la fragilidad en el área, especialmente en el 2-2 de André Clóvis. El empate, en un estadio vacío por sanción, deja una señal incómoda: el equipo conserva pegada y talento entre líneas, pero todavía no muestra la solidez competitiva que exige un arranque de campeonato.
