Marcelo Bielsa necesita un triunfo ante España para que Uruguay avance automáticamente a los octavos de final del Mundial 2026. Tras dos empates en el grupo H, cualquier resultado inferior deja a la Celeste dependiendo de combinaciones ajenas. El partido en Guadalajara representa para el técnico argentino de 70 años una oportunidad de cerrar un ciclo marcado por eliminaciones tempranas.

El paralelo con el Mundial 2002 es inevitable. Entonces, Argentina lanzó 60 centros ante Suecia sin lograr la victoria necesaria. Uruguay repitió la misma estadística de centros en su debut ante Arabia Saudita. La diferencia radica en que ahora Bielsa cuenta con mayor madurez táctica y un plantel que ya demostró resiliencia en instancias similares bajo Óscar Tabárez.
El legado más allá del resultado
Su paso por Chile en 2010 dejó bases que permitieron a la Roja alcanzar cuartos de final en 2014. Hoy, con Uruguay al 58% de probabilidad de eliminación según modelos predictivos, Bielsa enfrenta su décimo partido mundialista. La necesidad de ganar a la campeona de Europa convierte este encuentro en una prueba de si su método ofensivo puede superar la presión histórica que lo persigue desde hace 24 años.
