Martín Blasig cerró con señales de recuperación su participación en la séptima fecha del Turismo Nacional (TN APAT), disputada el último fin de semana en el Circuito San Juan Villicum, en Albardón. El piloto obereño terminó noveno en la final de la Clase 2 después de largar desde el 14.º lugar y avanzó cinco posiciones en una competencia que volvió a mostrar una evolución gradual del Peugeot 208 atendido por el equipo GR Racing.
El resultado le permitió al misionero encadenar una nueva llegada entre los diez mejores y fortalecer el ánimo de una estructura que todavía trabaja en la puesta a punto de un auto nuevo. La próxima competencia tendrá un valor adicional para Blasig: se desarrollará entre el 28 y el 30 de agosto en el autódromo Ciudad de Oberá, escenario en el que competirá como local y donde, hasta el momento, será el único representante de Misiones dentro de la categoría.
Una final construida desde atrás
La actuación en San Juan tuvo como punto de partida una clasificación desfavorable. Blasig no pudo alcanzar una posición competitiva para la grilla y debió afrontar la prueba decisiva desde el decimocuarto puesto. En ese contexto, el noveno lugar final adquirió relevancia porque el piloto consiguió progresar durante las distintas instancias del fin de semana, sin quedar limitado por el rendimiento inicial.
La carrera también confirmó una tendencia que el equipo había comenzado a advertir en las últimas fechas: el auto mostró un funcionamiento de menor a mayor. El avance de cinco lugares no alcanzó para colocarlo en la lucha por el podio, pero sí le permitió consolidar un resultado dentro del grupo de referencia. En una categoría con competencias numerosas y márgenes estrechos, esa regularidad representa una base concreta para intentar dar el siguiente paso en Oberá.

“Fue un finde positivo por cómo arrancamos, por no haber clasificado. Terminamos ahí entre los diez, que fue positivo. De a poco estamos encontrando el rumbo del auto. Nos estaba costando dar ese saltito y la verdad que estuve conforme porque desde que largamos la serie hasta la final siempre avanzamos”, explicó Blasig luego de la competencia.
La adaptación a un proyecto nuevo
El piloto regresó esta temporada a la actividad nacional del Turismo Nacional a partir de la tercera fecha, disputada en el autódromo de Rosario. Desde entonces compite con un Peugeot 208 preparado por GR Racing, estructura dirigida por Gabi Rodríguez y con motores provistos por Esteban Pou. El proceso combina el retorno de Blasig a una competencia de alcance nacional con la necesidad de desarrollar un conjunto que todavía no alcanzó su techo de rendimiento.
Ese contexto explica por qué los resultados recientes son evaluados con prudencia. Finalizar dentro del Top 10 en las dos últimas carreras constituye una señal favorable, aunque no elimina las tareas pendientes en materia de puesta a punto y adaptación. La mejora observada en San Juan surgió pese a una clasificación complicada, un dato que el equipo puede utilizar como referencia para preparar la fecha de Oberá, donde el conocimiento del circuito será un factor adicional.
“Obviamente llegar de esta manera es bueno, aunque todavía nos falta trabajo porque el auto es nuevo. Llegar con las últimas dos carreras terminando entre los diez es positivo, por lo menos para la confianza de uno”, señaló el obereño al analizar el presente del vehículo. Su lectura distingue entre el valor anímico de la regularidad y la necesidad de seguir desarrollando el auto para aspirar a posiciones más adelantadas.
Oberá, una oportunidad con presión adicional
La octava fecha del calendario se correrá en el autódromo Ciudad de Oberá del 28 al 30 de agosto. Para Blasig, la competencia tendrá una dimensión distinta a la de las citas anteriores por el vínculo con el público local y por la posibilidad de representar a la provincia en uno de los escenarios más importantes del automovilismo misionero.
Correr como local puede aportar conocimiento del trazado y respaldo de los aficionados, pero también implica una expectativa mayor. El desempeño de San Juan le permite llegar con una referencia positiva, aunque la clasificación será uno de los aspectos a mejorar si pretende evitar una nueva remontada desde posiciones retrasadas. En la Clase 2, largar más adelante puede resultar decisivo para transformar un ritmo competitivo en una pelea por los puestos principales.
Blasig ya fijó una meta concreta para la competencia de agosto: “Vamos a pelear por lo menos para estar entre los seis. Estoy confiado de que podemos hacer una buena carrera”. El objetivo supone avanzar desde el noveno puesto conseguido en San Juan y acercarse al grupo de punta, sin plantear todavía una exigencia de podio que no se condice con el actual proceso de evolución del Peugeot 208.
La fecha en Oberá permitirá medir si la progresión mostrada en las dos últimas carreras puede sostenerse en un circuito conocido para el piloto. Para GR Racing, será una nueva instancia de desarrollo; para Blasig, una oportunidad de convertir la confianza recuperada en un resultado más ambicioso. El rendimiento en clasificación, la respuesta del auto durante las series y la capacidad de mantener el ritmo en la final serán los principales indicadores de esa evolución.
