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Blatter pide una mujer al frente de la FIFA

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El expresidente de la FIFA Joseph Blatter ha defendido que una mujer asuma la presidencia del organismo internacional en sustitución de Gianni Infantino y ha señalado como posible figura para ese relevo a Lise Klaveness, presidenta de la Federación Noruega de Fútbol. La propuesta llega en un momento de creciente presión sobre Infantino, cuya gestión afronta un mayor escrutinio después de que la FIFA cancelara un proyecto destinado a abrir parte de sus competiciones a inversores privados.

Una propuesta personal en plena tensión institucional

“Lise Klaveness merece el máximo respeto. Fue la única que siempre adoptó una postura clara y no se dejó llevar por la corriente dominante. Y en la FIFA, ha llegado el momento de que una mujer asuma el liderazgo”, escribió Blatter el martes en la red social X. El mensaje constituye, por ahora, un respaldo público del antiguo dirigente a una eventual candidatura, pero no equivale al anuncio de que Klaveness vaya a competir por la presidencia.

Klaveness, exfutbolista internacional noruega y abogada, dirige la federación de su país y se ha convertido en una de las voces más críticas con algunas decisiones de la FIFA. Su perfil combina experiencia deportiva, responsabilidad institucional y una posición pública diferenciada respecto de asuntos controvertidos, factores que pueden explicar la elección de Blatter. Sin embargo, el apoyo del expresidente no modifica por sí solo el calendario electoral ni garantiza respaldos entre las confederaciones y federaciones que integran la organización.

En 2025, Klaveness se pronunció a favor de excluir a Israel de las competiciones futbolísticas internacionales por la guerra de Gaza. Esa posición la situó en el centro del debate sobre la relación entre el fútbol, los conflictos internacionales y la actuación de los organismos deportivos. También ha cuestionado públicamente determinadas decisiones de la FIFA y el liderazgo de Infantino, una actitud poco habitual entre dirigentes federativos que dependen de la cooperación con el máximo organismo mundial.

El proyecto empresarial que desencadenó la reacción

El contexto inmediato de las declaraciones de Blatter es la crisis provocada por FIFA Forward Enterprise, conocida como FFE. La FIFA confirmó hace una semana que estudiaba crear esta filial, propiedad del organismo rector y bajo su control, con la posibilidad de incorporar capital privado. El plan habría permitido vender participaciones vinculadas a torneos de la FIFA, entre ellos el Mundial y el Mundial de Clubes.

La iniciativa generó una respuesta coordinada de varias confederaciones. La CONMEBOL, la CONCACAF y la Confederación Asiática de Fútbol expresaron su oposición, mientras que la UEFA endureció su posición. El organismo europeo anunció, junto con sus 55 federaciones miembro, que no participaría en competiciones de la FIFA si la propuesta seguía adelante. La amenaza afectaba directamente a la viabilidad deportiva y comercial de los torneos, dado el peso de las selecciones y clubes europeos en las principales competiciones internacionales.

El sábado, Infantino decidió cancelar el proyecto. La marcha atrás evitó, al menos de momento, una confrontación abierta entre la dirección de la FIFA y buena parte de sus miembros más influyentes. No obstante, la retirada también dejó expuestas las dificultades de la presidencia para impulsar cambios estructurales sin un consenso previo con las confederaciones. La controversia no se limitó al contenido financiero de la propuesta: puso en cuestión el procedimiento utilizado y el equilibrio de poder dentro del fútbol mundial.

La candidatura de Infantino afronta más escrutinio

Infantino aspira a un nuevo mandato al frente de la FIFA entre 2027 y 2031. Aunque la cancelación de FFE no impide formalmente esa candidatura, sí ha aumentado la atención sobre su capacidad para construir acuerdos. La UEFA, la Federación Inglesa de Fútbol y la Federación Alemana de Fútbol han hablado de una pérdida de confianza en el presidente, una señal de que el conflicto puede tener consecuencias políticas más allá del proyecto cancelado.

La dimensión de ese desgaste dependerá de si la oposición se mantiene unida y de si logra traducirse en una alternativa concreta. Las declaraciones críticas de distintas federaciones expresan malestar, pero no constituyen necesariamente una candidatura rival. En las elecciones de la FIFA, la aritmética regional y los compromisos entre confederaciones suelen ser determinantes, por lo que cualquier aspirante necesita una red amplia de apoyos y una propuesta capaz de conciliar intereses deportivos, económicos y geopolíticos.

El alcance real del respaldo a Klaveness

La mención de Klaveness introduce una posibilidad de cambio simbólico y político en una institución que nunca ha tenido una mujer como presidenta. También plantea interrogantes sobre el tipo de liderazgo que podría reclamar una eventual candidatura: mayor transparencia en la toma de decisiones, límites más claros a la expansión comercial y una posición más definida ante cuestiones internacionales que afectan a las competiciones.

Al mismo tiempo, sus posturas sobre Israel y Gaza podrían convertirse en un punto de fuerte división dentro de la FIFA. El organismo reúne federaciones con visiones muy distintas sobre los conflictos internacionales y tradicionalmente ha intentado preservar la separación entre el deporte y las disputas políticas, aunque sus decisiones disciplinarias y organizativas tienen inevitablemente efectos políticos. Una candidatura de Klaveness tendría que afrontar ese debate y demostrar que puede sostener una dirección global más allá de las posiciones de su federación nacional.

Por ahora, Blatter ha colocado el nombre de la dirigente noruega en el debate sobre la sucesión, pero el proceso se encuentra todavía condicionado por la evolución de la candidatura de Infantino y por la reacción de las confederaciones al fracaso de FFE. La discusión sobre el futuro liderazgo de la FIFA apenas comienza y combinará la demanda de renovación con la disputa por el control económico y estratégico del fútbol internacional.

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