Enner Valencia ya es oficialmente jugador de Boca. El delantero ecuatoriano superó la revisión médica, firmó este domingo un contrato hasta diciembre de 2027 y tuvo su primer entrenamiento con el plantel, en una incorporación que el club intentó acelerar desde su llegada al país. La presentación formal y la primera práctica cerraron un fin de semana intenso para el atacante, que quedó de inmediato a disposición de Rodolfo Arruabarrena.
Llegada contrarreloj
La incorporación se resolvió en medio de una agenda apretada. Valencia aterrizó el sábado cerca de las cinco de la mañana en Ezeiza y, casi sin descanso, fue directo a realizarse los estudios médicos. Más tarde se lo vio en el estadio de Huracán, donde acompañó a sus nuevos compañeros frente a Vélez y siguió el empate desde uno de los palcos del Ducó. Apenas horas después llegó el turno de vestir la ropa de entrenamiento.

El domingo, además de estampar la firma y ser presentado de manera oficial, completó su primera práctica bajo las órdenes del Vasco. En Boca lo imaginan como una solución inmediata para un problema que el equipo arrastra desde hace varias semanas: la falta de un centrodelantero natural y confiable para sostener la carga ofensiva en un tramo decisivo del calendario.
La urgencia de Arruabarrena
El escenario empujó la búsqueda. La discopatía lumbar de Adam Bareiro lo mantiene sin fecha de regreso y obliga al cuerpo técnico a reorganizar alternativas. Miguel Merentiel, utilizado como referencia de área, no terminó de asentarse en esa función y apenas convirtió un gol en la segunda parte del año, frente a O’Higgins por los playoffs de la Copa Sudamericana. Milton Giménez espera mayor continuidad y Ángel Romero corre desde más atrás en la consideración para ese puesto. En ese contexto, Arruabarrena insistió en la necesidad de sumar un nueve y finalmente recibió el refuerzo que reclamaba.
La duda ahora pasa por los tiempos de adaptación. Boca recibirá a Recoleta el próximo martes, en la ida de los octavos de final de la Copa Sudamericana, y la presencia de Valencia dependerá de su respuesta física en estas primeras horas de trabajo. El propio delantero evitó comprometerse con una fecha precisa: “Ojalá sea lo antes posible”, respondió cuando le preguntaron por un eventual debut.
El recorrido del delantero
Valencia llega a la Ribera como jugador libre tras su paso por Pachuca, donde marcó ocho goles en 22 partidos. Su recorrido, sin embargo, excede con amplitud ese último ciclo. Surgido en Emelec, también pasó por West Ham, Everton, Tigres, Fenerbahce e Internacional, en una carrera que suma 699 partidos oficiales y 236 goles. Además, es el máximo goleador histórico de la selección de Ecuador, con 49 tantos.
El propio futbolista explicó que venía de un período de inactividad tras el Mundial, donde disputó su último partido el 30 de junio ante México. “Estuve un tiempo parado pero después empecé a trabajar con un preparador físico”, contó. El dato no es menor: Boca no solo incorpora jerarquía, sino también a un delantero que deberá recuperar ritmo competitivo en paralelo a una demanda inmediata de resultados. El club apuesta a que esa transición sea corta, porque el margen del torneo y de la copa ya empieza a reducirse.
