Después de dos triunfos seguidos en Copa Argentina y Sudamericana, Boca Juniors sufrió una derrota clara en su debut del Torneo Clausura. El equipo dirigido por Rodolfo Arruabarrena cayó goleado en el estadio Guillermo Laza ante Deportivo Riestra por un resultado que expuso varias falencias defensivas y ofensivas del conjunto xeneize. El partido, disputado el 26 de julio de 2026, terminó con un marcador que dejó al Malevo en una posición cómoda para mejorar su registro goleador del semestre anterior.
Errores puntuales del arquero Montero
El colombiano Álvaro Montero, en su segundo partido como titular bajo los tres palos de Boca, cometió dos fallos que influyeron directamente en los primeros dos goles de Riestra. En el segundo tanto, convertido por Antony Alonso, el guardameta no logró reaccionar a tiempo ante un cabezazo desde corta distancia que carecía de gran potencia. Minutos después, en el tercero anotado por Alexander Díaz, Montero tampoco retrocedió de manera efectiva y permitió que el balón entrara por el ángulo superior. Estos desaciertos individuales marcaron el inicio de una noche complicada para la defensa visitante.
El rendimiento de Montero generó dudas sobre su adaptación al arco de Boca, especialmente porque el equipo necesitaba solidez en los momentos clave del encuentro. El portero reconoció después del partido que la falta de reflejos en esas jugadas resultó determinante para el desarrollo del resultado.
Deficiencias en el retroceso defensivo
El tercer gol de Riestra reveló problemas estructurales en la transición defensiva de Boca. Tras un rechazo en el área local, Alexander Díaz inició un contraataque que Lautaro Blanco no pudo frenar a tiempo. Malcom Braida se desplazó hacia una posición que dejó libre el carril central, permitiendo que Díaz avanzara sin oposición y definiera ante Montero. Esta secuencia evidenció la falta de coordinación entre los jugadores de contención y los laterales durante las salidas desde el córner.

Arruabarrena ha insistido en varias ocasiones en la necesidad de mejorar el repliegue, pero el partido contra Riestra mostró que esa tarea sigue pendiente. El equipo perdió la posesión en zonas intermedias y permitió que un rival con menor capacidad ofensiva en el Apertura aprovechara los espacios dejados atrás.
Contraste goleador con el Apertura
La victoria de Riestra adquirió mayor relevancia al comparar los números del semestre anterior. En las 16 fechas del Torneo Apertura 2026, el equipo del Malevo había convertido apenas cinco goles, el registro más bajo entre los 30 participantes. En cambio, frente a Boca logró tres anotaciones en un solo partido, superando ya la mitad de su producción total del primer semestre. Este dato subraya la fragilidad defensiva del Xeneize y la capacidad de Riestra para capitalizar oportunidades cuando enfrenta equipos de mayor jerarquía.
Ráfaga de goles que repite historia
El primer tiempo terminó con tres goles en apenas 21 minutos, un ritmo que Boca no había sufrido desde 2022. En aquella ocasión, bajo la conducción de Sebastián Battaglia, el equipo perdió 3-0 ante Banfield en la Bombonera durante la sexta fecha de la Liga Profesional. Al igual que entonces, el plantel no consiguió revertir la diferencia en el segundo tiempo. La repetición de este escenario después de cuatro años plantea interrogantes sobre la respuesta del grupo ante situaciones adversas tempranas.
Elecciones de Arruabarrena y su impacto
El propio entrenador reconoció en la conferencia posterior que él era el principal responsable de la derrota. La formación inicial careció de un delantero de área que pudiera aprovechar los centros enviados desde las bandas. Sin esa referencia, los laterales y extremos no encontraron socios efectivos en la zona ofensiva. Arruabarrena explicó que los cambios en el once respondieron también a una planificación física pensando en el partido de vuelta de los playoffs de Sudamericana contra O’Higgins, programado para el jueves siguiente.
Los ingresos de Sebastián Villa, Tomás Aranda y Miguel Merentiel en el segundo tiempo buscaban modificar el rumbo, pero el equipo no logró la precisión necesaria en el último tercio del campo. La ausencia de ímpetu ofensivo fue señalada por el Vasco como otro factor clave que impidió acercarse al resultado. El vestuario, según palabras del propio técnico, quedó en un estado de silencio que refleja la magnitud de la caída.
El análisis del encuentro muestra que Boca enfrentará en las próximas fechas la tarea de recomponer su estructura defensiva y encontrar mayor efectividad en ataque. La derrota ante Riestra, aunque dolorosa, ofrece datos concretos para ajustar la preparación antes del regreso a la competencia internacional.
