Boca visitará este sábado a Gimnasia de Mendoza con una formación ampliamente renovada. La decisión de Rodolfo Arruabarrena responde a un calendario que no concede margen: tras eliminar a Vélez por penales en la Copa Argentina, el equipo debe sostener su marcha en el Clausura y, apenas tres días después, recibir a San Pablo por los cuartos de final de la Copa Sudamericana.
La baja confirmada es Leandro Paredes, afectado por una molestia en el isquiotibial izquierdo. El volante será preservado para evitar que un problema menor comprometa su presencia en la serie internacional, aunque su disponibilidad para el martes dependerá de la evolución física. Milton Delgado tampoco estará entre las opciones para el encuentro en Mendoza.

Rotar sin perder competitividad
El antecedente condiciona la apuesta. En el debut del Clausura, un Boca casi alternativo cayó 3-0 ante Deportivo Riestra. Por eso, Arruabarrena no planea una sustitución automática de titulares: buscará equilibrar descanso y funcionamiento con futbolistas que lleguen en mejores condiciones, conscientes de que dejar puntos en Mendoza también puede encarecer la pelea local.
Álvaro Montero sería el arquero, con Marco Pellegrino, Dylan Gorosito y Nicolás Figal entre los candidatos a ingresar en defensa. En la mitad de la cancha, Williams Alarcón, Kevin Zenón y Camilo Rey Domenech aparecen como alternativas, mientras Carlos Palacios tendría un rol más adelantado. La principal novedad ofensiva sería Enner Valencia, candidato a su primera titularidad desde su llegada, acompañado por Leonel Flores. También podría debutar el juvenil Matías Satas.
La gestión de cargas define la estrategia más que una elección táctica aislada. Boca sigue activo en tres competiciones y necesita que la rotación produzca respuestas inmediatas, no sólo descanso. El desafío para Arruabarrena será competir en Mendoza sin agravar el desgaste ni exponer a sus figuras antes de un cruce continental que hoy concentra la prioridad del club.
