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Boca sufrió hasta el final, eliminó a Vélez por penales y se metió en los cuartos de la Copa Argentina

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Boca Juniors avanzó a los cuartos de final de la Copa Argentina tras superar a Vélez en la definición por penales, luego de empatar sin goles durante los 90 minutos en el estadio Mario Alberto Kempes. El equipo dirigido por Rodolfo Arruabarrena tuvo las ocasiones más claras a lo largo del partido, pero estuvo a punto de quedar eliminado en la última jugada, cuando Dilan Godoy falló un penal para el conjunto de Liniers. En la tanda decisiva, el arquero colombiano Álvaro Montero atajó dos remates y terminó siendo la figura determinante de la clasificación.

El triunfo le permitió a Boca instalarse entre los ocho mejores del certamen y definir su próximo compromiso frente a Racing Club. La clasificación llegó después de un encuentro cerrado, con dominio alternado y un desenlace que reflejó la tensión propia de una instancia eliminatoria: el conjunto xeneize generó más peligro durante buena parte del desarrollo, pero no logró traducir esa superioridad en un gol y terminó dependiendo de los penales.

Un primer tiempo con ventaja territorial de Boca

El partido presentó diferencias respecto del antecedente más reciente entre ambos equipos, que habían igualado 1-1 menos de un mes antes en la cancha de Huracán. Boca afrontó este cruce sin Tomás Aranda ni Milton Delgado, mientras que Vélez tampoco contó con el chileno Diego Valdés, quien se había lesionado precisamente en aquel encuentro. Las modificaciones incidieron en el funcionamiento de los dos equipos y dieron lugar a un desarrollo menos abierto que el de aquella jornada.

Boca asumió la iniciativa desde el comienzo y encontró en Leandro Paredes a su principal organizador. El mediocampista manejó los tiempos, se ofreció como salida y buscó conectar con los atacantes mediante pases que permitieran superar la primera línea defensiva de Vélez. De una combinación entre Paredes y Miguel Merentiel surgió una de las primeras oportunidades claras: Belmonte recibió en una posición favorable y remató con lo justo, pero el arquero Marchiori alcanzó a rechazar.

La influencia de Paredes no se limitó a la distribución. Su presencia también ayudó a que Boca adelantara sus líneas y sostuviera la presión en campo rival. En otra acción destacada, una asociación entre Velasco y Blanco dejó a Belmonte frente al arco, aunque el delantero no pudo resolver con precisión. Poco después, un córner generó una nueva situación de riesgo para Vélez: Elías Gómez estuvo cerca de convertir en contra, pero Marchiori reaccionó a tiempo y evitó la caída de su valla.

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Vélez no encontró profundidad y el partido perdió ritmo

El equipo de Liniers tuvo dificultades para progresar con claridad en los últimos metros. Su ocasión más peligrosa del primer tiempo fue un tiro libre ejecutado por Lanzini, que pasó apenas desviado. Para un conjunto acostumbrado a producir varias situaciones por partido, la escasez ofensiva marcó uno de los principales problemas de su actuación. Boca, en cambio, consiguió controlar mejor la circulación y recuperar la pelota con cierta rapidez, aunque tampoco encontró la precisión necesaria para abrir el marcador.

Durante la segunda mitad el encuentro se volvió más trabado. Boca continuó teniendo una leve superioridad en el manejo del juego, pero ya no ejerció el mismo control territorial y Vélez logró equilibrar el trámite con el ingreso de jugadores que aportaron energía y velocidad. El clima del partido, sin embargo, no disminuyó: cerca de 50.000 hinchas colmaron el Kempes y protagonizaron un duelo de tribunas que acompañó cada disputa como si se tratara de una final.

En ese contexto, Boca volvió a quedar cerca del gol con otra intervención de Paredes. El volante ejecutó un pase largo que dejó a Velasco en posición favorable, pero el remate del exjugador de Independiente salió apenas desviado. La jugada mostró la capacidad del mediocampista para detectar espacios incluso en un partido de pocas oportunidades, aunque también confirmó la falta de contundencia que acompañó al conjunto xeneize durante toda la noche.

El penal que pudo cambiar la historia

Vélez terminó el partido con una mejor imagen y estuvo a punto de resolver la serie en el tiempo reglamentario. A los 36 minutos, Pellegrini habilitó a Godoy, quien controló dentro del área, enganchó entre dos defensores y definió exigido. Montero salió rápido y bloqueó el remate, en una intervención que anticipó el papel que tendría pocos minutos después.

La oportunidad más clara llegó en la última jugada. Godoy habilitó a Pellegrini, quien adelantó la pelota de cabeza y, rodeado por dos rivales, alcanzó a tocar para Escobar. El defensor enganchó dentro del área y recibió una infracción de Montero. El árbitro sancionó penal y la posibilidad de Vélez de ganar el partido quedó en los pies del propio Godoy.

El delantero eligió un remate cruzado, mientras Montero se lanzó hacia el lado contrario. Sin embargo, la pelota golpeó en el palo y salió. La acción cambió el estado de ánimo de la noche: Boca evitó la derrota en el último instante y Vélez perdió la ocasión de cerrar una clasificación que había empezado a construir durante los minutos finales.

Montero decidió la definición desde los once metros

En la tanda de penales, el arquero colombiano volvió a ser protagonista. Montero atajó dos ejecuciones y sostuvo a Boca en los momentos de mayor presión, después de que el equipo no hubiera podido imponer su superioridad mediante el juego. El guardameta, además, llegó a la definición con el antecedente inmediato de haber detenido el penal de Godoy, una secuencia que terminó inclinando psicológicamente la serie.

La clasificación expuso dos caras de Boca. Por un lado, el equipo produjo las mejores ocasiones del partido, tuvo en Paredes a su conductor más influyente y mostró capacidad para controlar a Vélez durante largos pasajes. Por otro, no resolvió sus ataques y concedió en el cierre la acción que pudo dejarlo fuera de la Copa. El resultado, finalmente, quedó definido por la actuación de Montero y por la eficacia necesaria en una instancia en la que un solo remate puede modificar todo el desenlace.

Con la victoria, Boca dejó atrás a Vélez y continuará su recorrido en la Copa Argentina ante Racing. El próximo cruce pondrá a prueba si el equipo puede transformar el dominio y las oportunidades que mostró en Córdoba en una producción más contundente, especialmente frente a un rival que buscará imponer un ritmo ofensivo mayor. Por ahora, la clasificación xeneize se explica tanto por sus méritos durante el partido como por la resistencia exhibida en el tramo decisivo.

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