Boca Juniors encontró una respuesta futbolística y anímica en un momento de exigencia. El equipo dirigido por Rodolfo Arruabarrena derrotó 1-0 a Estudiantes en el estadio Ducó, consiguió su primera victoria en el Torneo Clausura y mejoró su posición en la tabla anual. Más allá de que el resultado fue ajustado, el conjunto xeneize exhibió una actuación más estable que en sus presentaciones anteriores y logró sostener la ventaja sin atravesar los habituales momentos de desconexión.
El triunfo llegó después de una serie de resultados y actuaciones que habían encendido la preocupación en el inicio del semestre. Boca había perdido 0-3 ante Deportivo Riestra, había sufrido para avanzar frente a O’Higgins y apenas había igualado 2-2 con Newell’s. En ese contexto, Juan Román Riquelme había reclamado una reacción y Arruabarrena había realizado una fuerte autocrítica. La mejoría observada en Rosario necesitaba una confirmación ante un rival de mayor jerarquía, y esa confirmación apareció, aunque con aspectos todavía pendientes.
Una propuesta más ordenada desde el inicio
Arruabarrena modificó la estructura del equipo. Leandro Paredes actuó como volante tapón, acompañado por una línea de cuatro mediocampistas adelantados. Sin Sebastián Villa, Leonel Flores y Tomás Aranda se ubicaron abiertos, con la intención de generar amplitud y atacar por los costados. Miguel Merentiel quedó como única referencia ofensiva, una decisión que le permitió a Boca controlar la pelota, pero que también expuso su falta de presencia en el área.
Estudiantes optó desde el comienzo por replegarse y apostar al contraataque. La estrategia resultó excesivamente conservadora, especialmente porque Boca llegaba con dudas defensivas y había concedido cinco goles en sus dos partidos previos. Aun así, las ocasiones más claras de la primera mitad pertenecieron al equipo platense: Eric Meza aprovechó espacios a la espalda de Lautaro Blanco y Guido Carrillo impuso su fortaleza en el juego aéreo.

Boca tenía más iniciativa, pero le costaba convertir el dominio territorial en peligro concreto. Flores buscaba el duelo individual por la derecha y Paredes intentaba romper líneas con cambios de frente hacia Blanco. Sin embargo, la mayoría de las jugadas terminaba en centros previsibles para la defensa de Estudiantes. La distancia entre los extremos también impedía una circulación más fluida: Aranda liberaba el carril para Blanco, pero no siempre encontraba cómo intervenir, mientras Flores y Leandro Lozano todavía mostraban falta de coordinación.
La primera conexión produjo el gol
La jugada del 1-0 surgió precisamente cuando Boca consiguió asociar a sus jóvenes futbolistas. Aranda abandonó la banda izquierda y se acercó a Flores en el sector opuesto. El equipo mantuvo la posesión cerca del córner hasta que el enganche cambió el juego hacia Blanco, que apareció libre y envió un centro atrás. Santiago Ascacibar se anticipó dentro del área y definió para abrir el marcador.
El mediocampista alcanzó así su quinto gol en 24 partidos con la camiseta de Boca, aunque decidió no celebrarlo. El tanto no fue producto de una acción aislada: reflejó el movimiento que al equipo le había faltado durante buena parte de la primera etapa, con los extremos participando en la misma secuencia y un volante llegando desde atrás. En un partido cerrado, esa diferencia fue determinante.
Estudiantes contribuyó a que Boca ganara confianza al regresar del descanso con una actitud similar a la del primer tiempo, como si el encuentro todavía estuviera igualado. La ventaja permitió que el local jugara con mayor aplomo. Paredes impuso su jerarquía para administrar los tiempos, Milton Delgado se sumó a la elaboración y Ascacibar, junto con la zaga central, sostuvo un rendimiento firme.
Una sustitución que redujo el peso ofensivo
En el mejor tramo de Boca, Flores tuvo la oportunidad más clara para ampliar la diferencia. El atacante avanzó por la derecha, se deshizo de su marcador, recortó hacia el centro y sacó un remate que pasó apenas por encima del travesaño. La jugada confirmó que el equipo podía generar peligro cuando lograba combinar velocidad, conducción y ocupación de los espacios interiores.
Sin embargo, la ventaja mínima mantenía abierto el partido. Arruabarrena decidió entonces retirar a Merentiel para incluir a Villa, recibido con silbidos por una parte del público, y ubicó a Aranda como falso nueve. El cambio alteró el funcionamiento que Boca había construido. Aranda perdió influencia, el equipo dejó de tener una referencia clara dentro del área y Estudiantes pudo adelantarse algunos metros.
La modificación no terminó de favorecer al conjunto local, aunque tampoco derivó en un retroceso alarmante. Estudiantes no consiguió transformar su mayor presencia territorial en situaciones de gol. El ingreso de Edwuin Cetré tampoco cambió el desarrollo: el colombiano intentó atacar por su sector, pero chocó repetidamente con un Blanco sólido tanto en la contención como en la salida.
Un triunfo valioso, aunque todavía incompleto
La principal diferencia respecto de los partidos anteriores estuvo en la concentración. Boca no cedió al rival los minutos de desorden que habían complicado el comienzo del semestre y mantuvo la estructura defensiva hasta el final. Álvaro Montero no tuvo que afrontar intervenciones decisivas, una señal de que Estudiantes, pese a sus cambios ofensivos, nunca logró arrinconar realmente al xeneize.
El partido no alcanzó un nivel extraordinario, y el rendimiento de Estudiantes estuvo por debajo de sus posibilidades. Pero Boca mostró una consistencia que no había conseguido en esta etapa: manejó la pelota, sostuvo un ritmo parejo durante los noventa minutos y respondió ante un adversario directo en la pelea por la tabla anual. El resultado, además, tiene un valor adicional porque llega después de varios golpes que habían debilitado la confianza del plantel.
La victoria no resuelve todos los problemas. El equipo todavía necesita encontrar un delantero centro capaz de transformar el control en goles, una búsqueda que podría incluir a Enner Valencia, y también debe revisar algunas decisiones tomadas durante los partidos. No obstante, el 1-0 ante Estudiantes marca un punto de apoyo: Boca mejoró su imagen, obtuvo su primer triunfo en el Clausura y, por primera vez en este ciclo, las sensaciones positivas quedaron respaldadas por el resultado.
