Exequiel Zeballos volvió a quedar en el centro del mercado de pases y esta vez por una señal pública llegada desde España. El Celta de Vigo reconoció interés por el extremo de Boca, en un momento en el que el futbolista atraviesa una situación contractual delicada: no renovó su vínculo, se entrena apartado del plantel profesional y en cuatro meses quedará libre para negociar como agente libre.
La novedad apareció después de que en Italia se instalara la posibilidad de un avance de Napoli. Aquella vía, según el entorno de la operación, había llegado a tomar forma con una propuesta por cinco temporadas y una cifra cercana a los 8.500.000 euros, pero perdió fuerza en los últimos días. Esa desaceleración abrió espacio para que surgiera un interesado con exposición pública y con necesidad deportiva concreta.

La postura del Celta
El director deportivo del club gallego, Martín Garcés, fue quien dejó la confirmación más clara hasta ahora. Explicó que el Celta busca un atacante capaz de aportar desequilibrio, gambeta y resolución en el uno contra uno, cualidades que encajan con el perfil de Zeballos. Sin embargo, también bajó el tono de la información al admitir que todavía no puede medir cuán cerca está una negociación real.
Ese matiz es relevante porque muestra que, por el momento, el interés es firme pero no necesariamente avanzado. En un mercado donde muchas operaciones se anuncian antes de tener base contractual o económica, la precisión del dirigente español evita exagerar el escenario. Aun así, el solo hecho de que un responsable deportivo lo nombre en público lo saca del terreno del rumor y lo coloca en una etapa de seguimiento concreto.
Qué mira Boca
En Boca el caso se sigue con atención por una razón central: el contrato del santiagueño entra en su tramo final y el margen para retenerlo se achica. Con el jugador habilitado ya para firmar un precontrato con otro club, la presión ya no depende solo de la voluntad deportiva sino también de los tiempos del calendario. Si no aparece una renovación o una venta en esta ventana, el club corre el riesgo de perderlo sin compensación dentro de pocos meses.
La situación también explica por qué el delantero permanece apartado del grupo. Las ofertas de renovación que rechazó durante los últimos meses alteraron la relación entre las partes y dejaron a la dirigencia ante una disyuntiva incómoda: insistir en una continuidad difícil o aceptar una salida que todavía permita recuperar algo de valor. Desde la lógica institucional, vender ahora puede resultar más racional que sostener una negociación cada vez más frágil.
Un mercado que cambia de eje
El caso Zeballos expone cómo se reordena el mercado cuando un futbolista de proyección entra en zona de contrato corto. Napoli parecía llevar la delantera, pero su interés perdió intensidad y Celta emergió con una necesidad más específica y una exposición pública que puede acelerar conversaciones. En ese contexto, Boca observa dos variables al mismo tiempo: la posibilidad de una oferta formal y el deterioro del poder de negociación a medida que avanza el año.
La salida del extremo no está cerrada, pero el escenario ya dejó de ser hipotético. Para el jugador, una transferencia en este mercado le permitiría dar un salto a Europa sin esperar al desenlace de su vínculo. Para Boca, en cambio, la definición marcará si logra capitalizar a tiempo a uno de sus talentos más valorados o si entra en una etapa en la que la resolución quedará casi exclusivamente del lado del futbolista y de su futuro precontrato.
