El contrato de Vinicius expira en junio de 2027 y el brasileño se encuentra a cinco meses de poder negociar libremente con cualquier club. Las conversaciones con el Real Madrid permanecen estancadas desde que el delantero rechazara los 20 millones anuales ofrecidos por la entidad. Su exigencia se sitúa cerca de los 30 millones, una cifra que el club considera inaceptable. Esta distancia económica, lejos de reducirse, ha congelado todo avance y deja abierta la posibilidad de una salida este verano o una marcha sin compensación al final de la próxima temporada.

El Arsenal aparece como principal interesado, aunque las informaciones sobre contactos concretos siguen siendo contradictorias. Para el Madrid, retener a Vinicius resulta prioritario, pero no a cualquier coste. La estrategia de esperar puede resultar costosa: perderlo gratis supondría renunciar a un activo de primer nivel sin retorno económico y debilitaría la posición negociadora del club ante otros agentes libres. Mantener la oferta actual o activar una salida ordenada parecen las dos únicas vías realistas que quedan sobre la mesa antes de que el tiempo se agote.
