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Brujo ghanés levanta maldición a Harry Kane

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El chamán ghanés Nana Kwaku Bonsam anunció el 25 de junio de 2026 que había retirado la maldición que años atrás lanzó sobre el delantero inglés Harry Kane. Según sus declaraciones, el ritual inicial buscaba impedir que el jugador marcara goles en partidos internacionales, en particular durante el enfrentamiento entre Ghana e Inglaterra. Ahora afirma haber invertido el hechizo para favorecerlo en su próximo encuentro, asegurando que visitará personalmente al futbolista.

Este episodio, que mezcla creencias tradicionales africanas con la visibilidad global del fútbol, trasciende la anécdota deportiva. Bonsam, quien afirma derivar sus poderes del santuario de Kofi Oo Kofi, ya había ganado notoriedad internacional por intervenciones similares que atrajeron cobertura mediática en Europa y África.

La secuencia de eventos revela cómo figuras de la espiritualidad local en Ghana utilizan plataformas digitales para proyectar influencia más allá de sus fronteras. El anuncio inicial de la maldición y su posterior levantamiento se produjeron a través de publicaciones públicas, generando reacciones en redes sociales y medios deportivos de varios continentes.

Repercusión en el ecosistema del fútbol profesional

La intervención de Bonsam afecta principalmente la percepción pública de los jugadores sometidos a este tipo de narrativas. En ligas europeas donde los futbolistas africanos representan un porcentaje creciente de plantillas, estos relatos pueden influir en la dinámica de vestuario y en la relación con aficionados. Datos de la Premier League muestran que más del 25 % de jugadores inscritos en la temporada 2025-2026 proceden de países del África subsahariana; sin embargo, muy pocos clubes cuentan con protocolos específicos para gestionar presiones de origen cultural o espiritual que llegan desde sus países de origen.

Clubes como el Tottenham, donde Kane desarrolló gran parte de su carrera, han invertido en departamentos de psicología deportiva que abordan estrés competitivo, pero rara vez incorporan asesoramiento sobre creencias externas al modelo occidental. La ausencia de este enfoque puede derivar en distracciones mediáticas que afectan la concentración durante periodos decisivos de temporada.

Tres lecturas estructurales del fenómeno

La primera lectura apunta a la globalización de las prácticas espirituales africanas como recurso de visibilidad económica. Bonsam ha convertido su santuario en un polo de atracción turística y mediática; cada intervención sobre figuras internacionales genera tráfico en redes y posibles donaciones o visitas pagadas. Este modelo replica el de otros líderes espirituales en Nigeria y Sudáfrica que monetizan su imagen a través de contenido digital.

La segunda lectura se centra en la psicología del deportista de élite. Estudios realizados por la Universidad de Loughborough sobre jugadores de la selección inglesa revelan que la exposición repetida a narrativas de “maldiciones” puede activar mecanismos de ansiedad anticipatoria, especialmente cuando el atleta ya enfrenta presión por resultados. Aunque Kane ha demostrado resiliencia mediática, la reiteración de estos relatos añade una capa de ruido que los equipos técnicos deben gestionar.

La tercera lectura examina el papel de los medios deportivos en la amplificación del relato. La cobertura inicial de la maldición y su levantamiento posterior genera clics y compartidos, pero rara vez profundiza en las raíces culturales del chamanismo akan. Esta simplificación contribuye a una representación estereotipada de las tradiciones ghanesas como mero entretenimiento exótico.

Voces y tensiones entre actores implicados

Desde la perspectiva de la federación ghanesa de fútbol, este tipo de intervenciones son vistas con recelo porque pueden distraer la atención sobre el rendimiento real del equipo. En cambio, sectores del turismo cultural ghanés consideran que la notoriedad de Bonsam atrae visitantes extranjeros al santuario de Kofi Oo Kofi, generando ingresos locales.

En Inglaterra, tanto la FA como los sindicatos de jugadores han mantenido silencio oficial. Psicólogos deportivos consultados por este medio señalan que la mejor estrategia suele ser la desatención pública, evitando legitimar el relato. Sin embargo, algunos aficionados han expresado en foros que la historia añade un componente de “misterio” que enriquece la narrativa previa a grandes torneos.

Desde Ghana, practicantes de religiones tradicionales advierten contra la simplificación mediática que reduce prácticas complejas a “hechizos” de efecto inmediato. Señalan que el trabajo de Bonsam forma parte de un sistema de consulta más amplio que incluye elementos de justicia comunitaria y resolución de conflictos, no solo intervenciones deportivas.

Escenarios futuros y puntos de vulnerabilidad

La tendencia apunta a un aumento de este tipo de interacciones a medida que las plataformas digitales permiten que líderes espirituales locales alcancen audiencias globales sin intermediarios. Es probable que en los próximos cinco años veamos más casos similares vinculados a futbolistas de origen africano en ligas europeas y sudamericanas.

Entre los riesgos identificados destaca la posible instrumentalización de estas historias para presionar psicológicamente a jugadores rivales o para generar apuestas en mercados no regulados. Otro riesgo reside en la simplificación cultural que puede derivar en prejuicios hacia comunidades ghanesas residentes en Europa, asociándolas erróneamente con prácticas de brujería.

Finalmente, la ausencia de marcos regulatorios claros sobre la difusión de afirmaciones espirituales que afectan la imagen de personas públicas plantea interrogantes sobre límites entre libertad de expresión y protección de la intimidad del deportista. Los precedentes de otros ámbitos, como la música o la política, sugieren que estos conflictos tenderán a resolverse en tribunales o mediante acuerdos de confidencialidad entre las partes.

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