Gianluigi Buffon ha roto tres años de silencio para cuestionar la dirección de la selección italiana. El portero rechazó una oferta de Maldini y Leonardo para un cargo directivo y criticó la falta de un plan sostenible que vaya más allá de nombres aislados. Considera que el regreso de Roberto Mancini es técnicamente coherente, pero recuerda su propia renuncia salarial en la Juventus como ejemplo de compromiso real que la federación no siempre valora.

Buffon también celebró que Andrea Pirlo no aceptara el cargo en un entorno tan inestable y señaló intentos fallidos de descrédito político contra su excompañero. Su mayor preocupación sigue siendo la ausencia de un proyecto a largo plazo: lleva años oyendo discursos que nunca se concretan. Por eso habría apostado por Antonio Conte para liderar una reconstrucción orientada al Mundial.
El descenso de la Serie A
El excapitán describe a Italia como la quinta liga de Europa, donde los grandes clubes forman jugadores para venderlos sin dar espacio a los jóvenes locales. Esta dinámica, combinada con presiones externas y la deriva de la FIFA hacia inversiones privadas, exige decisiones estructurales firmes que Buffon considera urgentes para recuperar credibilidad.
