Santi Cañizares ha criticado abiertamente la venta de Ferran Torres al Paris Saint-Germain por 48,5 millones de euros. El exguardameta considera incoherente que el Barcelona prescinda de un delantero que, según su análisis, alcanza ahora el mejor momento de su carrera, tras consolidar su adaptación al club y elevar progresivamente sus cifras goleadoras.

Un activo vendido en madurez
La operación llega cuatro años después de que el Barcelona pagara al Manchester City 55 millones de euros fijos más variables por el atacante valenciano. Ferran afrontaba su último año de contrato y las conversaciones para ampliarlo no prosperaron, un contexto que reducía el margen negociador azulgrana. El PSG, ganador de las dos últimas Champions, terminó imponiéndose como destino para un futbolista revalorizado por su rendimiento reciente.
El argumento de Cañizares no se limita al coste de la transferencia. Su objeción se centra en el momento deportivo: Ferran acababa de marcar el gol decisivo de España ante Argentina en la prórroga de la final del Mundial 2026 y llegaba con experiencia acumulada en la élite inglesa y española. Para el comentarista, vender a un delantero ya adaptado, con producción al alza y capacidad para aparecer en grandes citas obliga al Barcelona a buscar en el mercado un sustituto de perfil similar, previsiblemente a un precio elevado.
La decisión refleja también la tensión entre planificación deportiva y necesidad contractual. El Barcelona evita perder al jugador sin compensación cuando finalizara su vínculo, pero renuncia a un atacante que había superado sus etapas de irregularidad. Cañizares resume esa contradicción con una pregunta directa: si Ferran ya ofrece goles y rendimiento competitivo, resulta difícil entender que deje de ser útil precisamente cuando su valor futbolístico parece más alto.
